Los tiempos de Thelma & Calu

Mariana Arias
Mariana Arias PARA LA NACION
Thelma & Louise
Thelma & Louise
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21 de diciembre de 2018  • 00:58

A 100 kilómetros por hora volaron de la mano sobre el Gran Cañón del Colorado dejando con la boca abierta a los espectadores del film de Ridley Scott. Hace más de 25 años comprendimos algo sobre el patriarcado con Thelma & Louise. Los personajes interpretados por Susan Sarandon y Geena Davis nos despabilaron de un largo y peligroso sueño, como quien despierta a alguien con una bofetada. Y supieron dejarnos un legado: hacer visible un mundo de hombres dominantes que las llevaron a un extremo sin salida. Callie Khouri, la guionista, escribe un final trágico como única salida de un mundo en donde los hombres se defienden y se cubren entre sí. ¿Qué garantías tiene una mujer que sufre una violación?

Thelma Fardín y Calu Rivero son aliadas en un tiempo diferente. En medio de una revolución de mujeres que ya no quieren morir para liberarse, que se merecen ser escuchadas. Una le permitió a la otra soltar un secreto que no podía seguir oculto. Las dos se tomaron de la mano aunque esta vez no para saltar al vacío. No van a transitar por el desierto como las heroínas de uno de los films más feministas del cine. Calu y Thelma están protegidas por un cambio de época y son parte de esa transformación.

"Debo decir, debo decir, las cosas se pusieron más difíciles, y sabes que sí. Si lo soñé o lo viví, las chicas conmigo son Thelma y Louise", dice Fito Páez en la canción de su disco más popular: El amor después del amor. Las cosas, a veces, se ponen difíciles y todo puede parecer un sueño. Esa cultura patriarcal que coloca a las mujeres en un lugar de objeto manipulable, en un rol desigual, en el que no tienen voz, se está terminando. Llega a su fin. El 11D fue un quiebre.

Calu pasó de ser una villana en la telenovela Dulce Amor a convertirse, fuera de la ficción, en una heroína que abrió una puerta. En un set de televisión padeció el abuso de poder que ejercía Juan Darthes, ante la mirada cómplice de compañeros y productores, una industria que al callar avalaba su conducta. En este contexto de violencia machista, Calu tuvo la claridad necesaria para no confundirse ni aceptar lo que siempre pareció un comportamiento normal del varón hacia la mujer. Dijo basta. Le hizo entender a todos que cuando una mujer dice No es NO. Muchas colegas, sin embargo, cuando se hizo público el episodio, no le creyeron y, como suele suceder, estigmatizaron a la víctima. Darthes se mostraba desafiante en programas de televisión en compañía de su mediática abogada. El patriarcado también está compuesto por mujeres.

Pero nunca es tarde para hablar. Ni para generar un cambio. Este es el tiempo, esta es la época en la que Thelma & Calu representan a muchas mujeres que nos hemos sentido violentadas por la confusión, que no sabíamos si lo que estábamos viviendo era una impresión personal, que no podíamos confiar en lo que sentíamos por vivir en una sociedad donde los actos de poder del hombre sobre la mujer se encontraban naturalizados. Así como Thelma y Louise se tomaron de la mano para saltar al vacío, hoy nos tomamos de la mano, todas, para cambiar una realidad que ya no tiene lugar en el mundo.

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