
Margarita Martínez, los años 90 y su insistencia en lo cultural
Autora del libro Sloterdijk y lo político (Prometeo), desde hace diez años Martínez trabaja en lo que denomina una "distancia paradójica": el desfase, a partir de la crisis de 2001, entre los discursos y prácticas que impugnaban la experiencia de los años 90 ("particularmente aquellos que se referían a la cultura en relación con una suerte de redescubrimiento de lo nacional") y el consumo de productos culturales. "Una de las hipótesis más fuertes que guían mi trabajo es que existe una continuidad de la ciudad de los 90 en la ciudad de los 2000 y que esta continuidad no necesariamente es reconocida por una elite intelectual que aún hoy sigue sosteniendo una oposición entre ambos momentos urbanos y culturales -explica-. Lo sucedido en la década del noventa (en términos sociales, políticos, económicos, urbanísticos) fue una torsión de las prácticas culturales sin antecedentes, que tuvo mucho que ver con ciertas pretensiones de globalidad anhelada por las mismas capas medias que achacaban al Estado lo insidioso de sus males y su propia trabazón en una escala de anhelos colectivos." Un tipo de formación del gusto que se forjó en la ciudad y cuya permanencia "excede la coyuntura de los 90 para llegar al presente a través de la perpetuación de ámbitos y prácticas de consumo cultural surgidos entonces: barrios enteros, espacios de cultura a cielo abierto, museos". La investigadora reconoce tres variables que, en sus cambios vertiginosos, marcaron la dinámica de los 90: "la planta urbana de la ciudad de Buenos Aires, que se reformuló en múltiples aspectos; los nuevos consumos culturales asociados a la globalización, que se justificaron desde la necesidad de una actualización tecnológica, y las mutaciones de la figura del intelectual heredero del letrado".
Edad: 41 años
Perfil: doctora en Ciencias Sociales (UBA), docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales
Su tema: cultura urbana







