
María Emma Mejía, la nueva cara de la integración regional
Mujer determinada y hábil negociadora, lideró la lucha antidrogas en Medellín en los años violentos de Pablo Escobar, fue canciller de Colombia y directora de la fundación Pies Descalzos, de Shakira. Ahora acaba de ocupar la silla que dejó vacante Néstor Kirchner al frente de la Unasur, con el mandato de dotar al organismo de instituciones duraderasJosé ValesPara La Nación
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Si hay algo a lo que María Emma Mejía, reemplazante de Néstor Kirchner en la Secretaría General de Unasur, está siempre dispuesta, es a conjugar el verbo convencer. Posiblemente porque vive convencida de que no hay empresa grande ni conflicto que no pueda resolverse es que, a lo largo de su dilatada trayectoria, suele aparecer persuadiendo a los que la rodean de que todo es posible.
En ese terreno comenzó a batallar desde hace diez días, cuando asumió el cargo vacante tras el deceso del ex presidente argentino en octubre pasado, en un meteórico peregrinar que la llevó de Georgetown a Bogotá, de Bogotá a La Paz y de La Paz a Lima, con el único fin de empezar a persuadir a cada uno de los presidentes de que su propuesta de sentar los cimientos para la institucionalización del organismo regional es factible de aquí al 9 de mayo de 2012, cuando deberá cederle el lugar al ex canciller venezolano Alí Rodríguez.
Después de sus dos primeras semanas en el cargo, esta atractiva colombiana nacida en Medellín (Antioquia) hace 57 años desborda optimismo en torno al futuro de Unasur, convencida de que su designación, compartida con el venezolano, es el resultado de la corta labor de Kirchner al frente del organismo. Una suerte de epílogo del principal logro del ex mandatario en su brevísimo mandato -al que había llegado el 4 de mayo de 2010-, cuando prestó su aceitada relación con Chávez y la súbita empatía con el colombiano Juan Manuel Santos para que Caracas y Bogotá restablecieran relaciones diplomáticas.
"Si Unasur existe hoy en el mapa es gracias al presidente Kirchner y al espíritu de integración que todos decidieron blindar ante las diferencias", asegura Mejía mientras da sus primeros pasos en el cargo, a sabiendas de que todo lo que tiene por delante es lo que su antecesor no llegó a poner en marcha -o nunca lo hubiese hecho, imposible saberlo.
Persuasión y pragmatismo
Así, persuadida, busca avanzar en la creación de instituciones del nuevo organismo y la reafirmación de una cláusula democrática exclusiva de la región. Y justamente eso de convencer -y autoconvencerse- funciona como uno de los combustibles que movilizaron la vida y la carrera de esta multifacética mujer que el día 27 estará en Buenos Aires para presidir la reunión del Consejo de Estudios Estratégicos para la Defensa.
Su primer intento lo tuvo a los 18 años cuando, convencida de que su pasión infantil por el ballet se transformaría en una profesión, intentó en vano que sus padres la autorizaran a atravesar la Cortina de Hierro para instalarse en Kiev (Ucrania) y continuar allí su formación. La negativa le reveló otra de sus facetas más reconocidas a lo largo de su carrera política, el pragmatismo, al disponer su energía hacia el séptimo arte.
Si algo se le reconoce a los paisas (como se apodan a los nacidos en Antioquia) es su arraigo al trabajo, su concepción del progreso y la característica de que para ellos no hay empresa imposible. En eso Mejía suele hacer honor a sus raíces, incluso desde sus tiempos de universitaria, cuando matizaba sus gustos por el rock con el tango y el folclore argentino (que en Medellín se escuchan tanto como en Buenos Aires o Salta) y se propuso hacer cine en un país donde la industria cinematográfica era por entonces inexistente. Fue por eso que a la hora de ingresar a la Universidad eligió la carrera de Comunicación Social y luego la de Periodismo como atajo hacia el set de filmación, al que llegaría en el London National Film School, mientras trabajaba en el Servicio Internacional de la BCC a mediados de los 70. Allí rodaría su ópera prima, Bienvenidos a Londres , mientras terminaba por convencerse de que el cine era el camino.
Desde entonces, su militancia por el convencimiento registra más logros que fracasos. Convenció al presidente Belisario Betancurt (1982-1986) de que se podía fortalecer el Instituto de Fomento Cinematográfico (Focine), después de ganar el Festival de Cartagena con Anita Lenoit , su segundo cortometraje. Una historia basada en la amante francesa del Libertador Simón Bolívar, en la que ella misma protagonizó el rol de Anita. Se dejó persuadir por Luis Carlos Galán, el líder liberal asesinado en 1989, para ingresar a la militancia en el Nuevo Liberalismo. Fue por seguir a Galán que dejó su carrera en el cine, tras producir la versión cinematográfica de Crónica de una muerte anunciada (Francesco Rosi, 1986) y el rodaje en Colombia de La Misión (Roland Joffé, 1987).
César Gaviria debió reemplazar al asesinado Galán y, una vez en la presidencia, la designó consejera presidencial en su Medellín natal. Un cargo que por entonces era lo más parecido a estar sentado sobre una bomba y en el que terminó convenciéndose de que era el lugar ideal para luchar contra la violencia del narcotráfico en tiempos de Pablo Escobar. Aquella aparecía como una misión casi imposible para la menor de seis hermanos (cinco mujeres y un varón) de uno de los hogares más tradicionales de la ciudad.
De la mano del periodista y escritor Alonso Salazar, autor de No nacimos pa´ Semilla , baqueano en los meandros sociológicos del narco y actual alcalde de Medellín, la ex ministra y ex canciller de Ernesto Samper (1994-1998) se había internado en los barrios, que funcionaban como exclusivos reservorios de "traquetos" (sicarios) del cartel de Medellín. La ahora titular de Unasur suele recordar la primera vez que estuvo frente a frente con esos muchachos a los que la marginalidad los sometía a confiarle sus vidas a la "Virgen de los Sicarios" en la tétrica lógica del narcotráfico. "Estaba muerta del miedo cuando llegamos a un barrio y veo que todos los muchachos estaban con el rostro tapado. Yo, medio inconsciente, les pregunto. '¿Qué les pasa a ustedes, están todos con gripa o qué?'". No tardó en convencerlos de que se mostraran a cara descubierta, incluso hasta presentarlos en el recordado programa de televisión Arriba mi barrio, que desde la Consejería conducía junto a Salazar. Eso sirvió para que muchos de esos jóvenes lograran ponerse a salvo alejándose del narco.
Aun a costa de innumerables amenazas, aquella experiencia la marcaría para siempre en su trayectoria política. Fue una suerte de trabajo de campo para un doctorado en mediación, cuyos conocimientos volvió a poner en práctica nuevamente entre 1998 y 2002, cuando el presidente Andrés Pastrana la designó consejera en los frustrados diálogos de Paz con las FARC en San Vicente del Caguán y más recientemente al frente de la Fundación Pies Descalzos de la cantante Shakira, función que matizó con dos misiones electorales de la OEA, en las presidenciales de Paraguay (2008) y en Costa Rica (2010).
Si bien lograba convencer a los sucesivos presidentes como a todo el que se le cruzara que lo suyo no obedecía a su singular belleza y simpatía sino al profesionalismo y su apego al trabajo, María Emma, como la conoce más de media Colombia, intentó infructuosamente convencer al electorado de que podría ser una excelente vicepresidente de Horacio Serpa, en el 98, o una diligente alcalde de Bogotá en tres oportunidades (1999, 2003 y 2007). Quienes mejor la conocen sostienen que la frialdad que muestra a la hora de medir sus próximos pasos y su condición de tiempista en los momentos más cruciales de una negociación le jugaron en contra ante un electorado que la observa algo distante y dueña de un oportunismo que no repara en banderías políticas.
Y es que desde su llegada a Focine en 1984, a instancias de Betancur, Mejía ostentó cargos y funciones en todos los gobiernos excepto en el de Alvaro Uribe (2002-2008), cuando se dedicó a fundar escuelas e impulsar planes sociales para más de seis mil niños al lado de Shakira, ?la Reina del Pop', lo más cercano a una Casa Real que pueda existir en Colombia.
Esa es la crítica más frecuente que suelen hacerle sus detractores, ante la que esta socialdemócrata con carné (fue delegada a la Internacional Socialista) suele responder con el credo del pragmatismo a flor de labios y la naturalidad que caracteriza cada uno de sus actos: "Yo fui una funcionaria pública y, como tal, he tratado de hacer lo mejor mi trabajo a favor del país". Hasta sus detractores le reconocen su devoción al trabajo y una de sus mayores cualidades para el rol diplomático: "Es casi imposible encontrar a alguien que diga que alguna vez se haya peleado con María Emma".
A Unasur llegó propuesta por un viejo amigo de su etapa en Londres, Juan Manuel Santos, el presidente con quien después compartiría años de militancia en el Partido Liberal y el gobierno de Gaviria. Su nombre fue bien recibido por la mayoría de los presidentes en la Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata. Incluso Chávez, quien propuso la fórmula combinada con su ex canciller, Rodríguez, de inmediato apoyada por el gobierno argentino "en honor al consenso" y a aquella gestión de Kirchner entre ambos países.
Dicen que meditó bastante antes de aceptar ya que la función la obligará a estar mucho tiempo alejada de casa y de su hijo Pedro, de 18 años, o de su pasatiempo favorito, mirar películas de todo género y tenor.
También debió delegar la presidencia de Pies Descalzos y abandonar los dos programas de TV en los que se había refugiado de los reveses electorales que la llevaron a cerrar la etapa de la política partidaria para siempre: El radar y Enterate con Maria Emma .
No es la primera vez que María Emma Mejía deja todo por estar convencida. En estos días se instalará en la sede de Unasur, en Quito, por el próximo año, convencida, como dice estar, de que "como pocas veces antes" la tan declamada integración ahora es posible.
QUIEN ES
Nombre y apellido:
María Emma Mejía
Edad: 57 años
Primeros años
Nació en Medellín, en el seno de una tradicional familia paisa. Estudió Periodismo en Colombia y Cine en Londres y, tras una incipiente carrera cinematográfica, saltó a la política de la mano de Luis Carlos Galán.
Diplomacia regional
Fue consejera presidencial en Antioquia, embajadora en España, ministra de Educación y canciller. Tras algunos reveses electorales dejó la política partidaria, presidió la fundación de Shakira y es ahora titular de la Unasur.






