Medicamentos genéricos en Brasil
Por Jennifer L. Rich The New York Times
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SAN PABLO
Habrá ahorrado apenas un dólar, pero su descubrimiento podría llegar a valer mucho más. María de Jesús Viana visitó hace poco a su médico porque "le faltaba el aire". El facultativo le recetó sulfato de salbutamol (un antiasmático). Lo que sucedió después fue una experiencia totalmente desconocida para María, como ya lo había sido para millones de brasileños. "El doctor me preguntó si quería sustituir el medicamento de marca comercial por el genérico -recuerda-. Me pareció una idea estupenda. Es el mismo fármaco, pero más barato." Un frasco de Aerolin, fabricado por Glaxo Wellcome, cuesta 2,45 dólares; el del genérico le costó 1,45 dólar en el local de la cadena Droga Raia de su barrio.
Los medicamentos genéricos asoman, por fin, en las estanterías de las farmacias brasileñas, tras largos años de predominio de los productos de marca. Pronto llegarán más, gracias a un emprendimiento conjunto de la compañía israelí Teva, el mayor fabricante mundial de genéricos, y los Laboratorios Biosintética de Brasil. "Esperamos ser el principal fabricante de genéricos del país", dice Omilton Visconde (h.), vicepresidente ejecutivo de Biosintética. Su empresa ya ha lanzado al mercado tres productos. La nueva compañía, BioTeva, introduciría 9 en lo que resta del año y un total de 50 para fines de 2001.
En la actualidad, hay unos 70 disponibles en el mercado local. A juicio de los expertos, es una cifra prometedora habida cuenta de que los primeros genéricos fueron introducidos a comienzos de este año, una vez que el Congreso aprobó la nueva legislación. Las compañías se apresuran a solicitar la aprobación reglamentaria para aprovechar un mercado abierto de par en par. Según el último recuento, ya se han aprobado unos 190 genéricos; su número aumenta casi a diario. A la larga, podrían circular en el mercado varios miles, por cuanto la ley de patentes brasileña, sancionada hace apenas cuatro años, establece la fabricación libre de todos los fármacos desarrollados antes de su entrada en vigor.
Tendencia irreversible
El Ministerio de Salud espera que a fin de año las ventas ronden los 150 millones de dólares. Los grupos industriales dicen que el mercado podría alcanzar los 2000 millones de dólares en los próximos cinco años, captando un 30 por ciento del mercado general. Brasil ya es el sexto consumidor mundial de medicamentos, detrás de los Estados Unidos, Japón, Alemania y Francia, pese a que aproximadamente la mitad de su población carece de recursos para comprar fármacos con marca registrada. "La tendencia es irreversible. Nuestra política es promover los genéricos", expresa Eugenio de Zagottis, director comercial de Droga Raia, la tercer cadena de farmacias del país, donde los genéricos ya representan alrededor del 3 por ciento de sus ventas totales.
No obstante, el mercado está en pañales y aún queda mucho por hacer para educar a los médicos, los farmacéuticos y el público acerca de las ventajas de los genéricos. "Hoy por hoy, el gran secreto es cómo convencer al consumidor. El es quien reparará en los productos más baratos y consultará a su médico acerca de los genéricos", explica Carlos Sánchez, presidente de EMS-Sigma Pharma. Su empresa fabrica o importa unos 50 genéricos en sociedad con el fabricante canadiense Aphotex.
Según un estudio de Biosintética, el 70 por ciento de los genéricos se venden porque los consumidores se los piden a sus farmacéuticos en sustitución de los medicamentos de marca. Los expertos prevén que el consumidor seguirá siendo su promotor hasta tanto las aseguradoras de salud empiecen a incluir en su cobertura los medicamentos de venta bajo receta (actualmente, muy pocas lo hacen).
La potencia inicial del mercado supera las expectativas. Esto se debe, en gran parte, a la indignación popular que suscitó, en julio, el resultado de una investigación parlamentaria: varios laboratorios, locales y multinacionales, fijaban precios abusivos aprovechando la falta de competitividad y de control federal del mercado. Desde entonces, el gobierno ha emprendido una promoción agresiva de la producción y uso de genéricos. "Estamos revisando las normas vigentes para los genéricos. Queremos agilizar el procedimiento cuanto sea posible, sin alterar los requisitos técnicos que garantizan la eficacia y seguridad de los medicamentos", dice Mauricio Vianna, funcionario de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria a cargo de los fármacos de venta bajo receta. (La Anvisa es el ente regulador.) En la actualidad, el examen de los estudios de bioequivalencia y la aprobación del genérico requieren seis meses de trámites.
Quienes critican esta política aducen que el gobierno aún tiene un largo camino por recorrer para asegurar un mercado próspero. "No basta que elabore una política de promoción nacional de los genéricos. Debe demostrar que posee los medios necesarios para garantizar permanentemente la calidad de los productos", advierte Ciro Mortella, presidente ejecutivo de la Asociación Brasileña de la Industria Farmacéutica. © La Nación


