
Memorias de Milena en el campo de Ravensbrück
Lo sabemos: somos la memoria de quienes han dejado este mundo y viviremos en la memoria de quienes nos sobrevivan. Cuando estaba ya en sus días finales y habían atravesado juntas las atrocidades del campo de concentración de Ravensbrück, Milena Jesenská le confía a su amiga Margarete Buber-Neumann: "Sé que al menos tú no me olvidarás, que podré seguir viviendo en ti". Milena es la amante de Franz Kafka y si la recordamos aún hoy es sobre todo por la intensa correspondencia amorosa que dejó el escritor checo en Cartas a Milena. Ambas mujeres se conocieron en el campo nazi en 1940. Las memorias de Milena (una memoria de la memoria), editado por Tusquets, recogen las conversaciones que compartieron en medio de ese horror: en encuentros furtivos y muchas veces clandestinos, Milena evoca su vida (la infancia en Praga, sus singulares incursiones como periodista de moda e interiorismo, su vida política y amorosa, y desde luego su encuentro con Kafka) ante una testigo que la escucha admirando su coraje y con esa cualidad amorosa hecha de ternura y mutuo consuelo.







