
Mientras los extranjeros pobres llegan, los italianos jóvenes se van
ROMA.- A diario, en medio de la indiferencia general, llegan a las costas italianas gomones repletos de inmigrantes que escapan de miseria, guerra y hambre. Lo que no es sabido es que por cada extranjero que llega legalmente al bel paese, hay dos italianos que se van. Según los datos del último informe de la Fondazione Migrantes, el año pasado se fueron de la península 94.126 italianos. El número, que certificó un aumento del 16% en comparación con 2012 (cuando se fueron 78.941), confirmó una tendencia que va in crescendo desde hace años. Y que tiene que ver con la terrible crisis económica que golpea a Italia, un país endeudadísimo donde no hay trabajo ni futuro para los jóvenes, que son la mayoría de los que deciden hacer las valijas. Se van porque Italia es un país "detenido", donde nada cambia, dicen, con impuestos demasiado altos y sin meritocracia.
La meta preferida, según el mismo estudio, es el Reino Unido (elegido por 12.933 italianos), seguido por Alemania (11.731), Suiza (10.300) y Francia (8402).
Irene Tinagli, docente de Economía en Madrid y diputada de un partido de centro, en un artículo en La Stampa lamentó esta dramática "fuga de cerebros", que sólo podrá revertirse si hay un cambio verdadero del "sistema" laboral, industrial, político y empresarial de Italia.






