Carver y Tess, poetas

Héctor Solanas
Héctor Solanas PARA LA NACION
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3 de diciembre de 2011  

Tess Gallagher, viuda de Raymond Carver, no habla ni lee español. Sin embargo, García Lorca es uno de sus poetas de cabecera. Pruebas al canto: el apellido Lorca integra su dirección electrónica. Pero no sólo el poeta andaluz goza de las preferencias de la celebrada poetisa y narradora estadounidense: Antonio Machado también. En su libro Carver y yo , ella cita "A una vieja encina", un poema del sevillano: "¡Luna amoratada/ de un tarde vieja,/ en un campo frío/ más luna que tierra". Y agrega: "Me encanta el modo en que la Luna ilumina el campo en ese pasaje, una transformación de lo tangible en intangible, de materia en espíritu. Campos que son más Luna que Tierra".

Gallagher, como sabemos, fue la pareja y colaboradora de Carver hasta su muerte, en 1988. Desde entonces se ha dedicado a mantener viva su memoria. Su epílogo a Si me necesitas, llámame , el póstumo volumen carveriano que contiene cinco cuentos que ella fue reuniendo con paciencia de orfebre, es una obra maestra de devoción y lucidez. "Los desenlaces en los que Ray trabajaba con mayor ahínco -cuenta- se encontraban, en algunos casos, en el mismo estado en que se deja una comida cuando suena el teléfono. Mantuvimos la resonancia de aquellos últimos momentos, dejando que el relato se apagara poco a poco."

Carver, injustamente llamado minimalista, era poeta además de cuentista. Y también era un fervoroso devoto de Machado. En su poemario Un sendero nuevo a la cascada , le dedica el poema "Ondas de radio": "Todo es perfecto, Machado está aquí/ Cerré los ojos, luego los abrí/ y me puse a leer Abel Martín [?] Pensé mucho en ti, Machado/ y espero de cara a lo que sé de la muerte/ que recibirás mi mensaje?".

En una carta, Tess Gallagher ha contado que viajó con Carver a Buenos Aires a comienzos de los años 80 y que aquí fueron muy afortunados, a pesar de no haber podido entrevistar a Borges, ausente en esos días. Visitaron, sí, la Biblioteca Nacional, entonces en la calle México, y disfrutaron de su ingrávida presencia: "El estaba junto a nosotros, lo sentíamos latir entre los libros".

Carver apuró sus últimos años escribiendo poesía. Así nacieron poemarios como Where Water Comes Together with Other Waters y Ultramarine . También algunos de sus mejores poemas, como "Limonada", "Una caminata" y "La luna y el tren". Tess Gallagher no sólo fue su sombra en esos meses. También fue su eco, su compañera irrestricta.

Hoy el amor de Tess por la poesía española no excluye a Neruda. Un amigo suyo que vive en Portland le ayuda a traducir los poemas de sus poetas dilectos.

Cabe preguntarse si la buena poesía es capaz de vencer el trance de una traducción, por buena que ésta sea. Imaginar el Romancero gitano en versión inglesa y aceptar que su aleteo de colibrí aún continúe seduciendo no es tan sencillo. Sin embargo, la autora de El puente que cruza la luna y de El amante de los caballos parece desmentirlo.

No es ocioso recordar el último poema del libro Ultimo fragmento , que Tess hizo colocar junto a la lápida de Carver, hoy objeto de veneración de sus seguidores: "¿Y conseguiste lo que/ querías de esta vida?/ Lo conseguí./ ¿Y qué querías?/ Considerarme amado, sentirme/ amado sobre la tierra".

© La Nacion

El autor es publicista y escritor

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