La pareja es un equipo

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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16 de mayo de 2019  • 01:26

La pareja es el tercero que armamos los dos. Ambos deben verse a sí mismos como un cerebro de pareja, como un equipo. Si no es equipo, no es pareja. La mente de equipo es pensar: ¿Cómo puedo potenciar a mi pareja y cómo mi pareja puede potenciarme a mí? ¿Cómo nos potenciamos mutuamente? ¿Cómo puedo ayudarla a crecer y cómo puede ella ayudarme a crecer a mí?.

Para eso no debemos ocultar nuestras debilidades. Es muy difícil construir confianza en la pareja si no se blanquean las debilidades. Necesitamos mostrar nuestras flaquezas, sincerarnos, hablar con tranquilidad y franqueza. Esto genera muchas veces una gran liberación. Reconocer nuestra vulnerabilidad nos vuelve sinérgicos. Hay personas que no muestran sus debilidades a sus parejas porque se sienten cuestionados por ellas.

Muchos dicen: "Somos el día y la noche" o "a mí me gusta una cosa y a él otra". Sin embargo, no se trata de cuánto nos parecemos, sino de cuánto nos sinceramos. Si bien es cierto que la similitud facilita lo cotidiano, las diferencias son las que enriquecen y potencian. Exponer las similitudes o las diferencias no debería ser motivo de conflicto.

Otro comentario frecuente es: "Yo no blanqueo mis debilidades porque él/ella compite conmigo". Las personas que compiten en la pareja son individuos inseguros, que no saben cooperar y que viven en la lógica ganar-perder. Pensar en términos de ganar-perder o vencedor- vencido siempre lleva a que pierda la pareja. Esta es la razón por la que podemos afirmar que cuando las parejas que pelean por cosas menores en estas nimiedades emerge la dificultad de la construcción del equipo. A ambos les cuesta cambiar, por lo que arman una escalada simétrica de discusiones interminables.

La pareja como equipo es una construcción diaria, constante y que dura toda la vida. Poder aceptar al otro con sus diferencias y similitudes, con sus puntos de vista y buscar apoyarnos y potenciarnos mutuamente como pareja es lo que la enriquece.

La cuenta bancaria afectiva

Los expertos en terapia de pareja explican que la pareja mantiene "una cuenta bancaria" donde ambos hacen depósitos y retiros. Los pequeños gestos, el buen trato, la amabilidad, poder decir "lo siento", ayudarnos, son todas acciones que aportan afecto a la pareja. Es muy difícil en momentos de dificultad "extraer" afecto si antes no hemos "depositado" una buena cantidad. El balance entre dar y recibir es una constante amorosa en una pareja que arma equipo.

Saber discutir

En una pareja las discusiones son la manera de expresar la tensión y las diferencias. Las parejas que han formado equipo saben cuándo detener una escalada y posponer el conflicto sin evitarlo. Cuando el enojo aparece intensamente en una discusión entienden que deben poner un alto para conversar el tema más adelante. Inician sus discusiones de manera suave y siempre buscan respetarse. Jamás intentan agredir el ser del otro.

El apoyo mutuo de los sueños

Una pareja saludable tiene la dinámica constante de saber estar juntos, pero también de sostener las diferencias. Pueden respetar los espacios distintos que tienen, los amigos, las salidas, pero al mismo tiempo han construido un "nosotros". No se han simbiotizado de tal manera que han perdido su individualidad, ni su individualidad es tan extrema que han perdido el "nosotros". Mantienen un balance constante donde cada uno tiene sus proyectos personales, pero a la vez han construido un proyecto de la pareja.

Mantener rituales de pareja

Siempre sugiero en mis talleres y charlas que los papás armen un ritual con los hijos. Un ritual es un espacio de placer y de alegría para los integrantes de la familia que se repite sistemáticamente. Por ejemplo, juntarse a almorzar pastas con los abuelos los domingos, mirar una película juntos los viernes por la noche o simplemente salir a tomar un café o un helado un día de semana. Hacer esto sistemáticamente es constructor de recuerdos. La pareja como equipo también mantiene ciertos hábitos: tomar mate juntos, salir a caminar, ir al cine. No importa el contenido del ritual, lo sustancial es ese espacio que han separado para estar juntos y compartir. Estos rituales generan siempre recuerdos imborrables en la historia de la familia y de la pareja.

No "pasar factura" a nuestros hijos

No pasar factura a nuestros hijos de lo que hacemos como padres. Cuando hacemos algo por nuestros hijos jamás tenemos que enrostrárselo. Lo que hacemos por ellos es, simplemente, porque los amamos.

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