Los enigmas de un hombre rico

Verónica Chiaravalli
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8 de abril de 2019  

La escena es dramática. No bien comienza en el Palacio Real de Madrid el tradicional almuerzo que cada año ofrecen los reyes de España a personalidades del mundo de la cultura para celebrar el Día del Libro, el carismático empresario constructor Alejandro Casabona, figura política crucial de la transición democrática y poderoso mecenas del arte, cae fulminado sobre la mesa interrumpiendo el discurso de su majestad. ¿Muerte natural?, ¿asesinato?, ¿suicidio? En torno a esos interrogantes orbitará Víctor Balmoral, periodista especializado en temas culturales y literarios, cuando reciba un sugestivo encargo de parte de una misteriosa institución...

Así comienza El informe Casabona (Destino), la novela más reciente de Sergio Vila-Sanjuán, director del estupendo suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia y uno de los periodistas más brillantes de Barcelona. Autor de varios libros de ensayo, además de ficciones como Estaba en el aire, con la que obtuvo el Premio Nadal en 2013, Vila-Sanjuán vendrá a la Feria del Libro de Buenos Aires, donde la capital catalana será invitada de honor.

La Barcelona que pinta el escritor es mucho más que una urbe pujante, atravesada (y a la vez sostenida) por una sutil pero férrea malla de tensiones políticas y sociales: es el punto que condensa una cierta forma de ser español, de elaborar los traumas del propio pasado. El informe que da título a la novela es el trabajo que Balmoral debe entregar al Instituto de Estudios Éticos, cuya directora contrató al periodista para establecer qué clase de hombre fue Casabona y decidir si resulta adecuado aceptar el millonario legado que les dejó el empresario.

Toda la novela es entonces la pesquisa entre los pliegues más recónditos de una biografía que, proyectada en los ancestros y prolongada en los descendientes, cubre la historia reciente del país. Develando verdades a medias del relato familiar, Balmoral descubrirá que ni los culpables ni los inocentes lo son tanto como aparentan. Paralelamente, Vila-Sanjuán tocará dos núcleos vitales en el devenir de España. El primero lo expone Balmoral cuando presenta su informe: "Siempre, siempre y siempre la guerra civil. Sí, cuando investigas cualquier cosa en España es inevitable que aparezca en un momento u otro. ¡No podemos librarnos de ella!". Hábilmente, el escritor aborda el enfrentamiento fratricida a través de un personaje singular -la tía de Alejandro Casabona- que le permite introducir matices, destacar claroscuros. Monárquica, mujer pía y de fuerte carácter, en tiempos de la república enardecida, tía Mery socorre a los religiosos hostigados por los milicianos y, finalizada la contienda, asiste a los republicanos perseguidos por los nacionales.

El segundo punto atañe directamente a los años de la reconstrucción posfranquista y hoy encuentra ecos inesperados de este lado del Atlántico: "Verá -le dice a Balmoral el hombre de confianza de Casabona, entrevistado para el informe-, en nuestro país, si uno tiene un puesto de responsabilidad en una constructora, se ve obligado a hacer frente constantemente a situaciones resbaladizas desde el punto de vista ético. Sobre todo si pretende realizar obra pública. Hay que afrontar pactos políticos a gran altura y pequeñas situaciones de inmoralidad constante: desde los concejales de pueblo que exigen comisiones para conceder licencias de obras hasta los comités sindicales que te amenazan con paralizar un proyecto si no accedes a demandas que pueden llegar a ser demenciales. En algunas provincias resultaba imposible entrar si no cerrabas ciertos acuerdos confidenciales con las empresas locales para ir repartiéndose por turnos los contratos con la administración. En derecho llaman a esta figura pacto colusorio. Por no hablar de las ayudas más o menos institucionalizadas a los partidos en el poder". ¿El resultado del informe? A criterio del buen lector.

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