
Sobre léxicos y distintos tipos de calzado
Como la de las personas, la vida de las palabras puede seguir caminos caprichosos, salvo que uno decida conocerlos "desde el nacimiento hasta la desembocadura", como insistían las profesoras de geografía de antaño en enseñar cuál era la única manera de buscar un río en el mapa.
La Academia Argentina de Letras (AAL) presentó el mes pasado una serie de publicaciones que recuperan esos caminos. Son siete nuevos volúmenes de léxicos que integran la tercera entrega de la colección La Academia y la lengua del pueblo ( http://www.aal.edu.ar ). Pedro Luis Barcia recordó que "incursionan en la coreografía popular, con un glosario del tango como baile y otro de danzas tradicionales; en artesanías, como la cestería y la elaboración de dulces caseros; en oficios, como la pesca; en el atractivo y riesgoso mundo de las armas criollas; en la ficcionalidad formal y circense de nuestro teatro, y en el mundo del bebé, con voces destinadas a su ropa, alimentación y mimosa atención".
Evidentemente, Léxico del mundo del bebé , de Gabriela Pauer, se destaca por su original tema: "Una colección ordenada de voces que surgen específicamente del cuidado, atención y trato diario para con un bebé, del lenguaje comercial, de la relación adulto-niño, de la consulta con el pediatra o neonatólogo, de las publicidades y telenovelas. (...) un repertorio de más de 500 lemas compuesto por varios campos o rubros como la alimentación, la ropa, la higiene, los rodados, el mobiliario, la salud, los juguetes, los aparatos eléctricos, la relación afectiva, el léxico que se utiliza para hablarle a un bebé, la seguridad, accesorios, el amamantamiento, el período de lactancia, etcétera".
El hablante no siempre es consciente de la riqueza de su propio lenguaje hasta que un hecho fortuito se la descubre. Por ejemplo, el martes pasado, cuando se desataba un súbito diluvio sobre la ciudad de Buenos Aires, el periodista Manuel Castrillón alertó en Twitter: "¡A las galochas, a las galochas!" Para muchos, esa palabra les traerá recuerdos de todo tipo, pero en la actualidad las galochas que algunos conocimos de muy pequeños -usadas por los caballeros, aunque también se fabricaban para las señoras- han pasado a denominar objetos bastante diferentes (incluso, a las polainas).
Como las redes sociales se prestan al intercambio de información, distintas creadoras de blogs de moda dieron diferentes respuestas, al ser convocadas por quien esto escribe a describir las galochas. Algunas partieron de la definición del Diccionario de la RAE: " galocha (Del prov. galocha o del fr. galoche ). 1. f. Calzado de madera con refuerzos de hierro, usado en algunas provincias para andar por la nieve, por el lodo o por suelo muy mojado", pero alguien observó que eso aquí se llamó alguna vez madreña ( zueco , de madera). La profesora Gabriela Gómez del Río, creadora del sitio www.eldiariodeltraje.com.ar , opinó que "sí se sigue utilizando ese término, pero como es muy técnico algunos le dicen «cubrezapato» y listo".
Una definición precisa y con impecable ejemplo de autor se encuentra en el Diccionario del habla de los argentinos , de la AAL: "galocha. (Del francés galoche ). f. Calzado de goma que se pone sobre el zapato para aislarlo del agua o del barro. M. Mujica Lainez, Ídolos , 1953, 202: Vuelvo a oír, como si sonara junto a mí ahora, el crujido de las galochas del escritor obeso cuando se movía con lentitud y resollaba".
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