
Moreno, las papas y el papelón
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No conforme con haberla emprendido contra los productores de ganado, de trigo, de maíz, de soja y de lácteos, con absurdas prohibiciones de exportación, astronómicos impuestos a las exportaciones, entre otras medidas, el Gobierno ha decidido que ahora les toca el turno a las papas, cuyo precio subió con motivo de las pérdidas provocadas por las grandes heladas que abarcaron el país, y por las lluvias e inundaciones en Santa Fe y Buenos Aires.
El Nordeste y el Noroeste aportan su porción productiva de papas cuando merma la de zonas templadas, de manera de mantener precios bastante estables, normalmente bajos y asequibles a la población que consume este producto en el orden de los 60 kilos por año y por habitante, siempre de producción nacional. Alimento preferencial en la dieta argentina, su demanda es constante, de manera que una reducción de la oferta provoca una gran reacción de los precios, aunque sea coyuntural.
El secretario Guillermo Moreno no quiso esperar. Reunió a los productores interesados y les ofreció un sistema de subsidios a la producción y, si ello fracasa, la importación desde Perú, también con subsidio. La importación podrá ser útil, siempre que sea a cargo de privados, nunca de una repartición pública.
En nuestro país cultivan papa 5800 productores, de los cuales el 83 por ciento son pequeños. Es obvio que su resarcimiento de las pérdidas sufridas es la mejora del precio que ahora se les pretende bajar con el riesgo de restar estímulos y de perpetuar la escasez. El Gran Buenos Aires tiene unas 25.000 verdulerías y fruterías, de manera que la aspiración de controlar precios en una cadena tan numerosa y competitiva resulta una ilusión. En todo caso, vale sugerir la derogación por un breve lapso del arancel de importación vigente, del 10 por ciento. Mientras tanto, los consumidores podrían recurrir a sustitutos como el arroz o los farináceos, de composición dietaria parecida a la de la papa y de precio muy inferior. Todo ello sería más conveniente que golpear a un eficiente sector productivo.






