
Museo del Registro Civil
1 minuto de lectura'
En su edificio de la calle Uruguay, el Registro Civil ha puesto en funcionamiento un museo, en el cual se guardan valiosas piezas que reflejan, desde un ángulo poco usual, la historia de nuestra ciudad.
Se encuentran en el nuevo museo unos 1000 volúmenes con actas de bautismo, matrimonio y defunción, expedidas por las parroquias de los distintos barrios porteños, una biblioteca especializada en derecho civil y dos vitrinas que reproducen las condiciones en las que trabajaban los oficiales públicos, hace muchas décadas.
El director general del organismo, en el acto de inauguración, manifestó el interés existente por exhibir los documentos disponibles. Algunos de ellos tienen carácter de únicos, porque son réplicas de originales que fueron destruidos.
Este material tiene indudable importancia para muchos especialistas, como historiadores, genealogistas y sociólogos. Con él es posible reconstruir buena parte de la historia local y conocer en forma más completa las vidas individuales, de personas famosas o no, pero cuyas existencias permiten comprender mejor la historia cotidiana o los sucesos notables. Las partidas de defunción, por ejemplo, pueden aclarar con especiales detalles la evolución de la epidemia de fiebre amarilla, que azotó a Buenos Aires de una manera particularmente dura.
También se muestran elementos de trabajo del Registro Civil en épocas lejanas y muchos otros materiales que pueden considerarse, según el punto de vista, curiosidades u objetos de análisis especializado.
Es auspiciosa la apertura de este museo y resultaría del mayor interés que sus materiales y sus tareas fueran objeto de atención permanente y difusión abundante. Las dificultades presupuestarias o el desinterés de los gobiernos han puesto a muchas instituciones museológicas en situaciones de crisis, limitando sus posibilidades de desarrollo o reduciéndolas a estados incompatibles con lo que se puede y se debe esperar de cualquier repositorio que contenga elementos valiosos para una comunidad.
Muchas veces se ha dicho que la conciencia histórica no está suficientemente desarrollada entre nosotros y en ocasiones se tiene la sensación, que no se percibe en otros países del mundo, de un distanciamiento que parece separarnos de nuestro propio pasado.
Todo lo que se haga para ayudar a instalar y dar vida a esa conciencia debe ser, naturalmente, bien recibido. El Museo del Registro Civil, como testimonio de una parte fundamental de nuestra historia, merece ser considerado un importante hito en el desarrollo de esa conciencia.





