Natalia, la aliada impensada de Putin que cautivó hasta el animé
El presidente ruso, Vladimir Putin , tiene una aliada inesperada. Ella tiene el cabello rubio y lacio, ojos azules y una sonrisa ligeramente torpe, al estilo Drew Barrymore: detalle imperfecto para la perfección de la belleza. Su nombre es Natalia Poklonskaya y a los 33 años fue nombrada fiscal general del flamante gobierno de Crimea, el mismo que convocó a un referéndum que dio como resultado la anexión de la península a Rusia.
Enfundada en un traje azul de policía con charreteras doradas y corbata, la delicada Natalia es el rostro más famoso de la crisis en Ucrania. La conferencia de prensa en la que aceptó el riesgoso puesto con un discurso encendido a favor de la Madre Rusia y en contra del gobierno proeuropeo de Kiev fue subida hace unos días por un joven japonés a su cuenta de YouTube y en pocas horas dio la vuelta al mundo y llegó al animé. Su imagen delicada hoy recorre los sitios online dedicados al cómic japonés, reproducida en todos los estilos de esta clase de ilustración, desde los más naífs hasta los más pornográficos.
"Soy fiscal, no una Pokémon ni nada parecido", buscó explicarse Poklonskaya ante la prensa, luego de agradecer la dedicación de los artistas populares orientales. "Durante los 12 años que llevo trabajando en esto, tuve que vérmelas con el crimen organizado y mandé a mucha gente a prisión. Mi aspecto nunca fue un obstáculo; más bien, creo, sirve para engañar a mis enemigos", dijo también, seguramente hablando de las otras fotos, que fueron tomadas de las redes sociales y en las que se la ve con vestido corto y sexy, medias negras de nylon y furiosos tacos rojos.
Cuando habla de enemigos, hay que entender que no exagera: fue ella quien intervino como fiscal en el juicio contra los bashmaki, una de las bandas mafiosas más peligrosas del país, a la que se acusa de al menos 50 crímenes y ocho secuestros. Esto ocurrió cuando Natalia no era aún uno de los símbolos de los crimeos que buscaron romper vínculos geográficos y políticos con Kiev.
Gracias a sus dones viralizados en la Red y a sus redondos ojos color cielo, Poklonskaya se ganó en un segundo el adjetivo más rico que tienen los japoneses para definir lo tierno, bello y adorable en la moda y el arte, el término kawaii. No es por esto, sin embargo, que su nombre figura en las páginas del Ministerio del Interior ucraniano, sino porque las actuales autoridades la acusan de "conspiración para derrocar al gobierno". La rubia, quien no tiene problemas para enfrentar las cámaras, dio una entrevista a un canal de Moscú y respondió al pedido de captura: "Yo digo la verdad y no tengo miedo de esa verdad. No soy una criminal ni propago el nazismo, a diferencia de ciertos funcionarios del régimen. Lo que ocurrió en Kiev fue un golpe de Estado anticonstitucional y una toma armada del poder", aseguró. Ninguna campaña de marketing podría haberle garantizado este suceso al Kremlin.
"Citame para interrogarme, te digo todo, incluso lo que no sé.." "Ella anexó mi corazón", son algunas de las frases que pueden leerse en los múltiples foros de admiradores de la joven crimea, que se mantienen ajenos a la crisis política que viene enfrentando a Rusia con los países centrales de Occidente. Mientras tanto, en Kiev, segundas líneas de diplomáticos buscan negociar un acuerdo que seguramente no contemplará el regreso de Crimea a Ucrania. Todo esto, claro, debe quedar resuelto antes de que llegue el próximo invierno a Europa: por ahora nadie puede prescindir del gas ruso.






