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OPINIÓN

Nicaragua oficializa su dictadura ante el silencio del mundo

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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, saluda junto a su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, durante un acto para conmemorar el 47.º aniversario de la Revolución Nicaragüense en Managua
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, saluda junto a su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, durante un acto para conmemorar el 47.º aniversario de la Revolución Nicaragüense en ManaguaCESAR PEREZ
Andrés Oppenheimer
Por Andrés OppenheimerPara LA NACION
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MIAMI.- La noticia de que el dictador de Nicaragua Daniel Ortega dijo en un discurso que “aquí no volverá a haber elecciones” generó titulares en todo el mundo, pero no debería haber extrañado a nadie. Si hay algo asombroso es la hipocresía política de muchos países ante las atrocidades del régimen nicaragüense. De hecho, lo que dijo Ortega el 19 de julio equivale a la cancelación formal de las elecciones presidenciales de 2027. Pero a juzgar por el desdén hacia la democracia que mostró Ortega cuando lo entrevisté en Managua en 2018, y por todo lo que hizo después, nada justifica el silencio y la inacción de la comunidad internacional ante lo que ocurre en ese país.

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