No es lo mismo migrante que refugiado

Adrian Edwards
Adrian Edwards PARA LA NACION
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29 de agosto de 2015  

GINEBRA.- Los casi 60 millones de personas que se encuentran desplazadas forzosamente en el mundo y la creciente cantidad de barcos que cruzan el mar Mediterráneo están en los titulares de la prensa mundial y es cada vez más común encontrar los términos "refugiado" y "migrante" en los medios y en el discurso público. Pero hay una diferencia entre estos dos términos, ¿es importante?

Sí, hay una diferencia y es importante aclararla. Los dos términos tienen distintivos y diferentes significados, y confundirlos puede ocasionar problemas a ambas poblaciones.

Los refugiados son personas que huyen de conflictos armados o de persecuciones. Para fines de 2014, había 19,5 millones de refugiados en el mundo. Su situación es tan riesgosa e intolerable que cruzan las fronteras nacionales para buscar seguridad en los países vecinos y ahí es cuando son reconocidos internacionalmente como "refugiados", con acceso a la asistencia o atención de los Estados, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y otras organizaciones. Son reconocidos "refugiados", precisamente, porque es muy peligroso para ellos volver a sus hogares y necesitan acogida en otro lugar. Las consecuencias de que se les niegue el asilo a estas personas son potencialmente mortales.

Los refugiados están definidos y protegidos por el derecho internacional. La Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados y su protocolo de 1967, así como otros instrumentos legales, tales como la Convención de Refugiados de la OUA de 1969 y la Declaración de Cartagena de 1984, siguen siendo la piedra fundacional de la protección moderna de los refugiados. Los principios de la Convención han permitido que se consagren innumerables leyes y prácticas internacionales, regionales y nacionales. La Convención de 1951 define quién es un refugiado y describe los derechos básicos que los Estados deben asegurar a los refugiados. Uno de los principios fundamentales del derecho internacional es que los refugiados no deben ser expulsados o devueltos a las situaciones donde su vida y libertad se vean amenazadas.

La protección de los refugiados abarca muchos aspectos. Éstos incluyen la seguridad de no ser devueltos a los lugares de donde han huido; el acceso a los procedimientos de asilo justos y eficientes, y medidas que garanticen el respeto de sus derechos humanos para permitirles vivir con dignidad y seguridad mientras se les ayuda a encontrar una solución a largo plazo. Los Estados son los principales responsables de brindar esta protección. Por esto el Acnur trabaja en estrecha colaboración con los gobiernos, asesorando y brindando apoyo cuando es necesario para cumplir sus responsabilidades.

Los migrantes no eligen trasladarse por haber recibido una amenaza directa de persecución o muerte, sino que lo hacen para mejorar sus vidas mediante la búsqueda de trabajo, o en algunos casos, para buscar mejor educación, reunificación familiar, o por otras razones. A diferencia de los refugiados que no pueden regresar a salvo a sus hogares, los migrantes no se enfrentan a tal impedimento. Si optan por volver a su lugar de origen, ellos continuarán recibiendo la protección de su gobierno.

Esta distinción es importante. Los países abordan la situación de los migrantes bajo sus propias leyes y procesos de inmigración. En cambio, se ocupan de los refugiados a través de normas sobre protección de refugiados y asilo que están definidas en las legislaciones nacionales y el derecho internacional. Los países tienen responsabilidades específicas hacia cualquier persona que busque asilo en su territorio o en sus fronteras. Acnur ayuda a los países a hacer frente a sus responsabilidades en materia de asilo y protección de los refugiados.

La política tiene una manera de intervenir en este tipo de debates. Confundir a los refugiados y migrantes puede tener graves consecuencias para la vida y la seguridad de los refugiados. Y la poca claridad entre ambos términos desvía la atención de la protección legal específica que los refugiados requieren. Esto puede socavar el apoyo público para los refugiados y la institución del asilo en momentos en los que los refugiados necesitan esa protección más que nunca. Necesitamos tratar a todos los seres humanos con respeto y dignidad. Además, tenemos que garantizar que se respeten los derechos humanos de los migrantes. Al mismo tiempo, también necesitamos dar una respuesta adecuada a los refugiados, debido a su situación particular.

Así que, volviendo a la situación de Europa y la enorme cantidad de personas que llegaron este año y el año pasado a través de barcos a Grecia, Italia y otros países, ¿se trata de refugiados o de migrantes?

De hecho, sucede que se trata de ambos. La mayoría de las personas que llegaron este año a Italia y a Grecia provienen de países que están sumidos en guerra o que se consideran "productores de refugiados" para quienes la protección internacional es una necesidad. Sin embargo, una proporción más pequeña de estas personas provienen de otra parte y, en esos casos, el término "migrante" sería correcto.

Por tanto, en Acnur decimos "refugiados y migrantes" cuando nos referimos a los movimientos de personas por vía marítima o en otras circunstancias en las que creemos que ambos grupos pueden estar presentes, los movimientos en barcos en el sudeste asiático son otro ejemplo. Cuando decimos "refugiados" nos referimos a las personas que huyen de la guerra o la persecución y cruzan a través de una frontera internacional. Y decimos "migrantes" cuando hablamos de personas que se desplazan por motivos que no están incluidos en la definición de refugiado. Esperamos que todos puedan reflexionar y hacer lo mismo. La elección de las palabras sí importa.

Director de Noticias y vocero de Acnur

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