Nuestro problema seguirá siendo fiscal

Orlando J. Ferreres
Orlando J. Ferreres PARA LA NACION
(0)
2 de octubre de 2019  • 01:26

El problema fiscal no se atacó nunca en forma definitiva en el gobierno de Mauricio Macri. Al principio se vio que el gasto público consolidado era muy grande, pero que se podía endeudar al país para financiar el déficit fiscal y ver qué reacciones se podrían esperar de este comportamiento. Al mismo tiempo, se pensó en recurrir a fuertes inversiones para bajar la pobreza y aumentar el crecimiento del país.

La inversión no creció en la forma esperada y la pobreza no bajó entonces sino que creció a más de 35 % de la población total del país. El crecimiento económico, en la práctica, no se reflejó en números del producto bruto interno que fueran relevantes. En otras palabras, el país no creció.

Con los resultados de las PASO hemos tenido que generar un problema de reestructuración de la deuda pública en el tiempo y quizá tengamos que hacer aún algo más en cuanto a reducción de intereses o algún corte de deuda en su valor nominal, si no se resuelve el problema fiscal en forma definitiva.

Se reorganizó el mercado de cambios, con la aparición de restricciones a la cantidad de operaciones que puedan hacerse con lo que aparecieron tres mercados: 1) el tipo de cambio oficial 2) el contado con liquidación y otros similares donde cada titular particular puede hacerlo con un límite de u$s 10.000 por mes y 3) el mercado informal. Por suerte, después de algunos días de operaciones, los tres mercados no son muy diferentes en su precio, así que el problema de los tipos de cambio parece estar normalizado de esta manera. Paralelamente se redujo el tiempo de liquidación de las exportaciones a un mínimo, con lo que aumentó la oferta de divisas también, al mismo tiempo que se adoptaron otras medidas en forma de equilibrar la oferta y demanda de divisas.

Con las devaluaciones que hemos tenido, la última después de las PASO, el gasto público consolidado expresado en dólares ha disminuido en su valor expresado en esa moneda de unos u$s 300.000 millones a alrededor de u$s 185.000 millones entre 2015 y 2019. Pero la cantidad de empleados públicos y de jubilados y planes no ha disminuido, con lo cual el problema sigue siendo fiscal: exceso de gasto público consolidado en relación a los ingresos, ya sea de impuestos y tasas y otros recursos financieros, incluso deuda, que puede aportar un país sin mayor crecimiento económico.

Por eso es que ahora, sea quien sea el que predomine en las elecciones del 27 de octubre, el problema económico de 2020 seguirá siendo un problema principalmente fiscal, que habrá que resolver sí o sí. Si no se resuelve de manera ordenada, el mercado lo va a tener que resolver en la práctica, y en este caso sería con una fuerte inflación, que tampoco es conveniente para el futuro del país. Por lo tanto, es fundamental pensar un programa cumplible para reordenar la situación económica.

El problema fiscal, que ha tenido efectos monetarios hasta ahora, solo se soluciona bajando el gasto público consolidado y aumentando la inversión bruta interna fija, lo que haría crecer al país y bajaría la pobreza de los altos niveles a los que ha llegado. No con seguir esperando se van a resolver los problemas del país: debemos actuar con sabiduría y decisión. Planificar los resultados de manera que estos sean favorables al país. El problema fiscal hay que resolverlo y significa disminuir el gasto público consolidado en la práctica, pero en forma significativa.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.