Nueva planta de La Voz del Interior

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31 de marzo de 2000  

EL presidente de la República ha dicho, con razón, que La Voz del Interior "es el diario por antonomasia de Córdoba". Lo señaló durante la inauguración de la sede de ese tradicional órgano de la prensa argentina, cuyo compromiso con las obligaciones indeclinables del periodismo independiente no necesita ser ratificado, pues está vivo en el testimonio que día tras día entrega a sus lectores.

Durante la casi totalidad del siglo XX, La Voz del Interior acompañó la vida cordobesa con permanente devoción por los principios caros a la mejor tradición periodística nacional: lo cotidiano y lo institucional, lo político y lo cultural, y sobre todo el deseo de contribuir a la refirmación de los ideales republicanos y democráticos encontraron en sus columnas una exacta y trascendente caja de resonancia.

Esa consecuencia y las imponderables circunstancias que tejen el tramado del destino han concluido, en este fin de la centuria, por acreditar el genuino influjo de este medio sobre la sociedad que lo recibe, trasunto, a su vez, de la proyección de un espíritu y de un pensamiento en los que subyacen el reconocimiento del valor sustancial de la libertad y del respeto al pluralismo de las ideas.

Preservar ese espíritu, ilustrar aún más la privilegiada relación que mantiene con sus raíces cordobesas, es, desde hace tiempo y cada día más, el cometido central de La Voz del Interior. La actualísima tecnología que incorpora a su nueva planta, el gesto tan de esta época de dejar el centro urbano, son parte de un proceso de renovación que no modifica lo esencial de su línea editorial histórica. Por el contrario, son instrumentos que la capacidad profesional de quienes producen el diario convertirá seguramente en factores valiosos de superación y perfeccionamiento.

En Córdoba, como en todos lados, el periodismo afronta las tareas del cambio y de la adecuación a los nuevos requerimientos de la sociedad. La respuesta no puede ser otra que la de tratar de satisfacer las nuevas necesidades emergentes con la misma coherencia profesional y ética con que se afrontaron, en el pasado, otros desafíos similares. El paso que el diario ha dado con la puesta en funcionamiento de su nueva planta debe ser visto como una señal auspiciosa, que testimonia el espíritu emprendedor de ciertas franjas pujantes de la vida cordobesa que, aun en medio de las notorias dificultades económicas que afronta el país, trabajan, prosperan y creen en un porvenir mejor.

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