
Pablo Moyano: un camionero que va al choque
El sindicato que conduce en nombre de su padre, Hugo Moyano, tiene la capacidad de paralizar en cuestión de horas las rutas del país, hacer colapsar el tránsito en las principales ciudades o llenarlas de bolsas de basura. Esto le da a Pablo Moyano, titular del gremio de los camioneros, un poder político que padre e hijo utilizan en equipo: el joven embiste, endurece posiciones, y el secretario general de la CGT recompone y negocia
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"Pablo es Hugo y Hugo es Kirchner" sería la síntesis brutal de los argumentos que enarboló la decena de entrevistados para este trabajo para mantenerse en el anominato. Pablo y Hugo son Moyano, titulares del sindicato de camioneros y de la CGT, respectivamente, y Kirchner es Néstor, el Presidente de la Nación.
El poder que detentan el hijo y el padre para presionar y negociar, más el peso político e institucional del jefe del Estado, en momentos en que se definen las listas para las próximas elecciones, es una combinación capaz de amilanar hasta al más rebelde de los dirigentes.
El caso es que el sindicato de camioneros que conduce Pablo en el nombre de su padre, Hugo, tiene la capacidad para paralizar en cuestión de horas las rutas del país, de colapsar el tránsito en las principales ciudades o de llenarlas de bolsas de basura.
Son numerosas las versiones que hablan de campos, chalets y viajes demasiado costosos para sindicalistas que declaran ganar 2000 pesos. Ambos hombres son duros y funcionan como un equipo; el joven embiste, endurece las posiciones, y el padre recompone y negocia. Todo entra en la bolsa de un poder que, amén de propiedades y lujos, influye en clubes de fútbol y en empresas de recolección de residuos. Un poder que todos reconocen en privado, pero que nadie osa denunciar en público.
Pablo Moyano heredó la conducción del poderoso gremio de los camioneros cuando su padre se hizo cargo de la CGT unificada, el 14 de julio de 2004, y desde entonces han formado un tándem que no ha parado de acumular poder y riqueza, tal como lo hacía la anterior conducción de la CGT, comandada por los popes del sindicalismo concertacionista, conocidos como "los gordos".
Un tercer miembro del clan, Juan Facundo Moyano, cobró recientemente cierto protagonismo al liderar las protestas de los empleados de las autopistas, pero el álter ego del titular de la CGT es sin dudas Pablo. Esa relación explica que el joven y temperamental dirigente gremial, que nunca manejó un camión como empleado, lidere el sindicato en representación de su padre. Y desde ese rol, hace y dice lo que Hugo Moyano no puede desde el suyo.
Camioneros y choferes tienen en sus manos la llave que, sin quererlo, les había dejado el menemismo con su política ferroviaria. Más del 80% de las cargas y de las personas que transitan el país dependen de estos gremios. Esa maquinaria gremial tanto puede hacer colapsar la distribución de bebidas en los grandes supermercados como convertir a la Ciudad de Buenos Aires en un caos al sólo efecto de ir a agradecerle al presidente Néstor Kirchner un acuerdo salarial.
"Hugo es Kirchner", aseguró una fuente cercana al clan Moyano para marcar el tono de la relación entre el Presidente y el jefe de la CGT. De hecho, aseguran que la única alusión que el jefe del Estado hizo al líder sindical respecto del temperamental primogénito fue: "Yo no te voy decir a vos cómo tenés que manejar a tu hijo". La frase/advertencia que las fuentes consultadas atribuyen al Presidente contrasta con algunas de las escasas declaraciones de Pablo, que se ha jactado de hacer paros "todos los días" en algunas de las tantas ramas de Camioneros.
Es que el hijo, según coinciden varias fuentes políticas y gremiales, "es inmanejable", aun para un padre como Hugo Moyano, que dicen se ve reflejado en el mayor de sus siete hijos, de 36 años.
Hace más de 20 años, cuando Pablo aún vivía en su Mar del Plata natal, Hugo, que era consciente de sus propias carencias de formación, intentó de todas las formas posibles que no abandonara la escuela secundaria, pero no hubo caso. Luego intentó encauzarlo a través de la religión, pero Pablo se cansó pronto de la liturgia y de la prédica de la Iglesia Evangélica y volvió a la diversión que le proporcionaban sus amigos, que ni entonces ni ahora se destacaron por sus virtudes.
"De los diez tipos que están siempre con Pablo, siete tienen problemas con la Justicia", resumió un camionero de la vieja guardia, que dejó de ir por el sindicato. "No quiero líos", señaló. "El ´Polaco tiene dos muertos, el ´Sapo otro, hay uno que está prófugo por un secuestro exprés, el ´Carnicero estuvo preso por tráfico de drogas", dijo, haciendo una cuenta rápida y seguramente incompleta.
En ese grupo, curiosamente, no está Emilio "Madonna" Quiroz, el chofer de Pablo Moyano que saltó a la fama el último 17 de octubre, cuando las cámaras de televisión lo tomaron en primer plano disparando con su pistola contra el portón de la quinta de San Vicente, en los incidentes que coronaron el traslado de los restos de Juan Domingo Perón.
"Madonna es un pibe buenito. Se le salió la cadena", explica el informante para marcar las diferencias con el resto del entorno de Pablo Moyano, a quien acompaña cuando va a ver a Independiente, otra pasión que comparte con su padre.
A la cancha en 4X4
Pablo era vocal y Hugo representante de los socios en la Comisión Directiva que preside Julio Comparada, pero ambos renunciaron a mediados de abril enojados porque los convocaron a poner plata -testimonios hablan de una inversión que supera el millón de pesos- y no los consultaron sobre las compras del equipo, que en el último campeonato tuvo una performance para el olvido. Otros consultados, con una mirada más política, advierten que los Moyano están interesados en el negocio del fútbol y que mantienen al día la cuota de 2000 socios con la aspiración de ponerse próximamente al frente de la institución, aunque otras fuentes estiman esa cifra en "unos 1300 socios propios".
Al margen de las disputas internas del club, Pablo no suele perderse ningún partido. Llega a la cancha acompañado por seis o siete grandotes que bien pueden ser guardaespaldas, camioneros, barras bravas o todo eso junto. El grupo se moviliza en dos camionetas BMW 4x4 negras, valuadas en unos 110.000 dólares cada una. Uno de esos grandotes es Marcelo Daniel "Batata" Ferreira, que se mantiene prófugo de la Justicia desde los incidentes del 17 de Octubre. Es el hombre de torso desnudo, con la remera anudada al cuello y una faca en la mano, que aparece en las imágenes de TV junto a "Madonna" Quiroz diciéndole "tirá, tirá".
Se trata de "un muchacho pesado, al que le pega mal el escabio", cuentan sus vecinos, en el argot del Conurbano, que purgó una condena por "robo agravado" en el penal de Olmos, entre mayo de 2002 y septiembre de 2003, y que anduvo boyando por las calles de su Escobar natal hasta que entró como recolector de basura en la empresa Covelia S.A., de donde pegó el salto hacia el sindicato, como delegado.
El estilo Moyano es bien conocido en muchos municipios. El 9 de noviembre de 2006, la ciudad de Necochea olía mal. Los trabajadores de la empresa encargada de la recolección de residuos, Servicios Ambientales, estaban de paro desde hacía días. La basura se amontonaba en las calles y Pablo Moyano llegó con la solución: Covelia S.A. ofrecía hacerse cargo del servicio e incorporaba a los trabajadores de Servicios Ambientales respetándoles, incluso, su antigüedad. "El intendente [radical, Daniel] Molina se reunirá hoy con los responsables de una empresa de la Capital Federal que podría hacerse cargo del servicio y estaría dispuesta a traer camiones nuevos", dijo Pablo Moyano a los medios locales, en su rol de lobbista. El problema es que la propuesta de Covelia fue del doble de lo que cobraba Servicios Ambientales y al municipio, a pesar de las presiones, no le quedó otra alternativa que rechazarla. "No había forma de que afrontáramos ese costo con nuestro presupuesto", explicó una fuente comunal.
El conflicto se saldó tras un llamado de Hugo Moyano a su hijo para que "levantara el pie del acelerador". Necochea es una ciudad chica, de unos 100.000 habitantes, pero allí el sindicato de camioneros tiene un camping y proyecta construir un hotel, entre otros intereses.
Pero además el puerto de Quequén ocupa el cuarto lugar del país en volumen de cargas, lo que implica que 120.000 camiones transportan cargas hacia y desde allí. A estos datos hay que sumarle dos de índole política. Uno, el jefe del peronismo de Necochea, es un aliado incondicional de Moyano en la CGT, el secretario general del gremio de los trabajadores rurales, Jerónimo Venegas. Y dos, el intendente Daniel Molina, si bien no se define como un "radical K", visita periódicamente la Casa Rosada.
Claro que, como no todos los municipios reúnen las condiciones especiales de Necochea, la sociedad fáctica entre Pablo Moyano y Covelia también se hizo notar en otros escenarios. El mecanismo siempre es el mismo: una empresa que flaquea, un conflicto gremial que llena las calles de bolsas de residuos y la aparición del líder de los camioneros con la empresa que trae la solución de la mano. De esto puede dar fe el intendente vecinalista de Esteban Echeverría, Alberto Groppi, que como tantos aspira a su reelección en el marco de la "concertación plural" que propone el kirchnerismo y que fue literalmente apretado por Pablo Moyano para dar de baja el convenio con la empresa TUQSA (Transportes Urbanos de Quilmes S.A.) y trasladar los servicios a Covelia.
Algo similar pasó en Quilmes. Y en Lomas de Zamora, donde hay una dura disputa por el municipio entre el intendente actual, Jorge Rossi, y los diputados provinciales Osvaldo Mércuri y Fernando "Chino" Navarro, Covelia acaba de cerrar un nuevo contrato de recolección de basura para los próximos seis años. El pronóstico es de escándalo.
El caso es que, según coinciden todas las fuentes consultadas, Pablo Moyano ya ha tensado demasiado la cuerda, y está en marcha un reacomodamiento del poder sindical. La primera alarma concreta surgió en la última semana de marzo, cuando la Cámara en lo Criminal de Paso de los Libres, Corrientes, decidió no avanzar en una causa penal por cortar rutas a cambio de que Pablo Moyano se comprometiera a no participar de cualquier protesta que incluya el bloqueo de empresa o implique "medidas coercitivas". Los bloqueos de accesos a empresa se volvieron una mecánica habitual del sindicato de camioneros y Pablo Moyano, a quien empresarios y funcionarios consultados califican diplomáticamente como "un negociador duro e inflexible", se granjeó enemigos poderosos.
"Hugo sabe que cuando él deje la CGT va a haber un vuelto de las empresas. Si no guarda al pibe le van a empezar a mover alguna causa dormida y va a estar en problemas", explicó un sindicalista que conoce los códigos del poder.
En el mundillo sindical se da como un hecho que el próximo secretario general de la CGT será el metalúrgico Antonio Caló, e incluso se afirma que "ya está acordado con Cristina [Fernández de Kirchner], que no quiere tener una relación problemática con el movimiento obrero". En ese caso, explican, Hugo Moyano volvería a la conducción de camioneros y Pablo, que en los hechos sólo es el protesorero, iría a cuarteles de invierno. Si lo convence, claro, porque como repiten todos, "el pibe es inmanejable y a Hugo lo puede".
Quién es
Hijo predilecto
Pablo Moyano nació en Mar del Plata, el 22 de julio de 1971. Hijo del dirigente de la CGT Hugo Moyano, es el mayor de siete hermanos y en quien más se ve reflejado su padre, aun cuando no pudo evitar que abandonara la escuela secundaria.
Camionero sin camión
Aunque dicen que nunca condujo uno, está a cargo del gremio de los camioneros desde julio de 2004, cuando Moyano padre asumió su actual cargo en la CGT. Se moviliza rodeado de seis o siete personas, en dos camionetas BMW valudas en 110.000 dólares cada una.





