
1
Pronuncio tu nombre, mientras me acompaña el silencio.
Eres la cadencia del Tango, la embriagadora caricia del mar.
Besas mi vida con tu voz.
Percibo la iniciación al camino perfecto,
al canto de la diosa, al tambor arcaico,
que se transmuta en danza por tus movimientos.
Morí, lloré, recé, a la divinidad de tu mirada,
y la intensidad de tu alma.
Nada puede ocupar el espacio que dejas.
Es eternidad de vacío tu ausencia.
Con una palabra atraviesas mi espíritu perdido,
y lo vuelves Amor, en cada verbo tuyo.
