
Pelado
"Ahí está el pelado ese, señalando con el dedo."
(De Cristina Fernández de Kirchner.)
Semana gélida. Un frío para andar con gorro o, definitivamente, quedarse en casa. El televisor invita al ocio, lástima que pasan siempre lo mismo: una señora vestida de negro hablando por todos los canales a la vez, dando lecciones de cocina, clases de política económica y órdenes, muchas órdenes. La rodean un montón de hombres y unas pocas mujeres de ciclotímico espíritu, que pasan del silencio respetuoso al "claqueo" desenfrenado y todo a instancias de las ocurrencias de la conductora de la cadena nacional, señal monopólica de la inquilina de Olivos.
La transmisión del miércoles mostró un poco de todo, pero, fundamentalmente, tuvo acción. La dama de negro venía muy previsible con sus referencias astrológicas sobre un mundo que se desploma. Esa vez, en cambio, lanzó admoniciones de entre casa. Reprendió sin cortapisas al gobernador que osó confesar sus intenciones de reemplazarla, mostrándole a la audiencia que, cuando menos, había sido un mal alumno, desprolijo y desagradecido. Se quejó de las "novelas" y "operaciones" en su contra y hasta relató una infidencia. Por poco la perdemos. Contó que, en el desayuno, casi se atraganta con una tostada por culpa de un pelado que la miraba desde la tapa de un diario foráneo. "Ahí está el pelado ese, señalando con el dedo", dijo de Luis de Guindos, ministro de Economía español, cuyo mayor pecado ese día había sido ilustrar la noticia de las 32 condiciones de la UE a España para el rescate bancario.
No obstante haber identificado la causa de su trastorno de deglución, acá hubo muchos calvos que se sintieron tocados. Parece que el más enojado es Jorge Telerman, flamante funcionario del gobierno del vapuleado Scioli. Otros temen que la discriminación alopécica sea contagiosa, por eso los funcionarios porteños Horacio Rodríguez Larreta y Guillermo Dietrich le habrían pedido un vale a Macri para atenderse en lo de Schwanek.
La verdad es que, en el fondo, le temen a Cavallo porque dijo que quiere volver a la política. ¡Ni tan calvo ni con dos pelucas! le van a franquear el paso a quien, con la convertibilidad y el corralito, dejó a todos, literalmente, pelados.







