Picassomanía: el maestro que nunca muere
Una muestra en París revela el impacto sobre la creación contemporánea del artista español que, este año, concentró varias veces la atención de los medios a nivel mundial
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Las largas filas que forma el público en las puertas del Grand Palais confirman el título elegido. Picasso.manía, la muestra montada en el Grand Palais que expone el impacto del artista español sobre la creación contemporánea, llega además en un año en que su nombre ocupó varias veces las primeras planas de los medios a nivel mundial.
Luego de consagrarse como el pintor más caro del planeta, cuando Las mujeres de Argel (versión 0) se remató en mayo por 179,4 millones de dólares, salieron a la luz disputas familiares por su herencia y denuncias de robos. A esto se sumó el reciente conflicto que involucró al conocido banquero español Jaime Botín, quien intentó llevarse a Suiza la obra Cabeza de mujer joven –valuada en más de 27 millones de dólares– pese a que las autoridades españolas habían prohibido su exportación.
Con Picasso.manía coinciden la exposición que el MoMa de Nueva York inauguró en septiembre –vació todo el cuarto piso de su colección permanente para mostrar 150 esculturas de Picasso– y el aggiornamento del Museo Picasso del Marais, que días atrás presentó su nuevo montaje, con el doble de obras. Poseedor de la colección más importante de Picasso en el planeta, el museo festeja así sus 30 años.
En el Grand Palais, siete años después de la muestra Picasso y los maestros, en la que su obra era confrontada con la del Greco, Goya o Velázquez –uno de los mayores éxitos en su historia, que convocó a 780.000 visitantes–, se elige ir ahora en sentido contrario para lograr otro blockbuster. A lo largo de 15 salas y más de 400 obras, que incluyen grandes nombres como David Hockney, Roy Lichtenstein, George Condo, Yan Pei-Ming, Jean-Luc Godard, Jeff Koons, Maurizio Cattelan o Miquel Barceló, el público descubre cómo Picasso influyó en su época, tejió su posteridad y construyó su mito.

Legado
El recorrido de Picasso.manía se inicia frente a una gran pared con una veintena de pantallas en blanco y negro que proyectan la imagen de un artista o referente cultural de estos tiempos. A medida que los entrevistados toman la palabra para reflexionar sobre qué representa Picasso, el video pasa al color.
"No lo titularía Picasso.manía, pero sí Picasso Love, porque no soy una maniática, soy una enamorada de su trabajo", dice la reconocida directora francesa Agnès Varda.
"Picasso es un poco como Duchamp. Me dio la libertad para pintar. Convirtió en posible una manera de pintar que no releva sólo de la representación sino que además es invención", reflexiona el pionero californiano del arte conceptual, John Baldessari.
"Picasso influyó sobre el expresionismo abstracto estadounidense. Willem de Kooning o Jackson Pollock lucharon para reconocer a Picasso, izarse a ese nivel e intentar sobrepasarlo", cuenta el pintor estadounidense Frank Stella, precursor del minimalismo.
"Picasso era un guerrero frente a la pintura. Era un hombre de combate", añade el plástico franco-argelino Adel Abdessemed.
"Me dio la facultad de comprender la intuición. Si no se quiere ser como los otros, si se quiere ser uno mismo, hay que seguir esa intuición", opina el arquitecto Frank Gehry.
Rivalidad
La posteridad y la influencia de Picasso en las artes son temas recurrentes en exposiciones, coloquios y libros. Después de la Segunda Guerra Mundial, el nombre de Picasso se convierte definitivamente en sinónimo del genio artístico moderno. Pero este reconocimiento público sobreviene en un momento en que el arte contemporáneo encarna los valores de Marcel Duchamp, que contradicen la subjetividad, la notoriedad mediática y el éxito comercial de Picasso.
Duchamp aparece como su nuevo rival poco después de la muerte de Matisse, con quien Picasso ya se había estado midiendo durante 40 años. El primer homenaje colectivo organizado por artistas de distintas corrientes llegó recién en 1971, cuando Picasso cumplió 90 años. Y las exposiciones dedicadas a su obra e influencia comenzaron a principios de los años 80.
El debate que confronta a Picasso con Duchamp (producir miles de obras o muy pocas, ser un personaje público o hablar lo menos posible, ensamblar las esculturas o inventar el ready made con objetos comunes) se extiende hasta hoy.

Inspiración
Picasso.manía se articula alrededor de las fases estilísticas y las obras emblemáticas del maestro español. Sus cuadros cubistas con guitarras, botellas, copas y diarios se contraponen con los collages de fotos Polaroid y el video Los juglares –que ilustra la pasión de Picasso por el circo–, ambas de David Hockney.
A la serie de las señoritas de Aviñón responden máscaras de formas ancestrales de Romuald Hazoumé hechas con bidones de nafta, contracara del "primitivismo" de los artistas occidentales; las pin-up de Richard Prince o los collages de Jeff Koons que asocian imágenes de una Afrodita romana con una escultura del siglo XIX y una versión de Venus y Adonis del 1500.
Los retratos de mujeres de Picasso se confrontan con las serigrafías de Andy Warhol o los dibujos simplificados de Roy Lichtenstein. Al Guernica, cuadro que alude a la Guerra Civil Española y convertido en ícono político, se lo evoca a través de variaciones: su relectura con un cortometraje de 1978 de Emir Kusturica, su transposición sobre un tapiz (Goshka Macuha, 2009) o la monumental taxidermia de Adel Abdessemed.
Uno de los mejores momentos es el video tríptico de la holandesa Rineke Dijkstra, que filma las reacciones y reflexiones de nueve alumnos de una escuela de Liverpool mientras descubren la Mujer que llora sin mostrar nunca la obra.
El público descubre cómo Picasso influyó en su época, tejió su posteridad y construyó su mito
Intimidad
La mujer se levanta de la silla de ruedas e intenta caminar por sí misma, pese a los consejos de su entorno. "Sí, esto definitivamente es mi padre", dice Maya Widmaier-Picasso mientras observa la obra de uno de los artistas inspirados en el malagueño. "¿Y dónde está mi abuela?", agrega con voz fuerte mientras busca el retrato de María Picasso López.
En las exposiciones de gran envergadura como ésta, que se preparó con tres años de anticipación y fue curada en conjunto por tres especialistas (uno de los directores del Museo Pompidou, una de las nietas del artista y la conservadora del patrimonio del Museo Picasso de París), los vernissages son múltiples: primero para coleccionistas poderosos y miembros de la familia, luego para invitados especiales y después para la prensa, antes de la apertura al público. Si se tiene el privilegio de ser invitado a uno de los primeros, es la ocasión de cruzarse con invitados como su hija Maya, nacida en 1935, cuando Picasso tenía 54 años. Las obras Niña con barco o Maya con muñeca la representan.
"Lo adoro como grabador, como dibujante y como pintor porque creaba a partir de un destello", contó Maya a LA NACION. Después de tantas exposiciones, ¿descubre algo nuevo de Picasso? Con el humor que la caracteriza, Maya responde: "No estoy cansada de mi padre. Sigo admirando su obra".








