¿Por qué nos cuesta tanto ahorrar?

Sofía Gancedo
Sofía Gancedo PARA LA NACION
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27 de noviembre de 2019  

Hablar de ahorro en la Argentina es muy difícil, sobre todo en el contexto actual. Muchas familias tienen dificultades para llegar a fin de mes, la inflación atenta contra cualquier posibilidad de apostar al peso y el escenario macroeconómico y político no ofrece garantías. Pensar en ahorrar, en estas condiciones, parece un lujo.

Sin embargo, es interesante reflexionar sobre cómo llegamos a esta situación. La realidad argentina no es tan diferente a la de muchos países de la región. Desde las políticas de los gobiernos nacionales hasta los ciudadanos de a pie, la falta de ahorro constituye un problema cultural muy arraigado. Así lo confirman algunos indicadores en el libro Ahorrar para desarrollarse. Cómo América Latina y el Caribe pueden ahorrar más y mejor, del Banco Interamericano de Desarrollo:

Menos de la mitad de la población de América Latina y el Caribe ahorra para su retiro haciendo contribuciones a un sistema jubilatorio.

Los países de América Latina y el Caribe ahorran menos del 20% de su ingreso nacional. En contrapunto, los países de alto crecimiento del este asiático ahorran aproximadamente el 35% del ingreso nacional.

Los gobiernos, cuyos horizontes políticos son acotados, suelen rehuir a las inversionesde largo plazo. En consecuencia, el bajo nivel de ahorro nacional restringe el financiamiento necesario para construir y mantener una infraestructura productiva.

Solo cerca del 16% de la población adulta de América Latina y el Caribe declara que tiene ahorros en un banco, comparado con un 40% en Asia emergente y un 50% en las economías avanzadas.

Los gobiernos tienen espacio para impulsar el ahorro público aumentando la parte de los gastos de capital, que en la región son bajos, en relación con el gasto corriente, que es elevado.

Los hogares de bajos ingresos prácticamente no tienen instrumentos de ahorro adecuados.

El gasto total en América Latina y el Caribe entre 2007 y 2014 aumentó en un considerable 3,7% del PBI, pero más del 90% de ese aumento se destinó a gastos corrientes, y solo un 8% se asignó a inversión pública.

¿Por qué nos cuesta tanto ahorrar? En el imaginario colectivo argentino, el ahorro suele ser sinónimo de privación, escasez o sacrificio. En otras palabras, ahorrar es sufrir. Y en un país con dinámicas políticas y económicas tan cambiantes, tendemos a "vivir el ahora" y mirar el corto plazo porque no sabemos qué va a pasar mañana, literalmente.

Otra idea recurrente es que ahorramos para los tiempos difíciles, cuando en realidad podríamos pensar que ahorrar es prosperar y generar buenos tiempos. Ahorrar para invertir y desarrollarnos. Se trata simplemente de un cambio de enfoque. Y esto también se aplica al gasto: gestionar eficientemente los recursos, usando lo justo y necesario, genera un círculo virtuoso de orden y ahorro.

Por último, es necesario crear instrumentos para los microahorristas. Internet amplió el abanico de opciones, pero todavía falta mucho. Primero, y lo más importante, es entender el ahorro como una oportunidad de vivir mejor. Y entre todos, gobierno, empresas y ciudadanos, generar espacios para el ahorro seguro que genere inversión, mirada de largo plazo y estabilidad.

Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad de San Andrés y máster en Economía de Eseade

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