
Preparan la Internet de inmersión total
Un mundo virtual, que incluye entregar en las pantallas los sentidos de la vista, el oído y el tacto, cobra forma en los laboratorios
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Cierto día del último otoño boreal, el pionero de la realidad virtual, Jaron Lanier, se reclinó sobre su escritorio y miró directamente a los ojos de su colega Bob Zeleznik.
Bueno, casi.
En realidad, Lanier estaba mirando una imagen de Zeleznik generada por computadora en un "telecubículo" experimental, un espacio de trabajo mitad real y mitad virtual que conecta dos oficinas y hace que aparentemente sean una sola.
Eso permitió que Lanier, desde un laboratorio de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, estuviera sentado "frente a frente" con Zeleznik, un investigador de gráficos de computación de la Universidad de Brown, que se encontraba en ese momento en Armonk, Estado de Nueva York, a 800 kilómetros de distancia.
Además de verse uno al otro como creaciones generadas por computadora y compartir el mismo espacio de oficina, Lanier y Zeleznik también podían ver -e incluso reacomodar- ciertos muebles de oficina virtuales que sólo existían en el ciberespacio.
Si bien aún en una etapa experimental, el "telecubículo" es un indicio de la Internet del futuro, una Internet que será liberada de las pantallas y dotada de sonido y los vitales sentidos de la vista, el oído y el tacto.
El objetivo consiste en crear mundos digitales realistas donde los avatares -figuras o "reencarnaciones"- se conviertan en dobles, sustitutos o presencias "vivas" para la gente real, donde los sistemas de audio con sonido envolvente imiten los ruidos de la vida real, y donde la tecnología force-feedback (un dispositivo que simula las condiciones y características de la realidad) revele la forma y la textura de los objetos físicos desde todo el espectro de una red de computación.
Diversos investigadores a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos ya están desarrollando los elementos básicos para crear lo que se ha denominado la Internet de inmersión total.
Esperan que, dentro de 10 a 15 años, Internet ya no estará confinada a las pantallas de computación sobre los escritorios, a los pagers para enviar y recibir mensajes, a los teléfonos celulares y a otros dispositivos digitales.
En cambio, los usuarios de Internet podrán literalmente rodearse y "envolverse" con la red de computación global.
"Nacemos, vivimos y vamos a morir en un medio ambiente o plano tridimensional", afirmó Max Nikias, director del USC´s Integrated Media Systems Center (Centro de Sistemas de Medios Integrados, de la Universidad de California del Sur), que desarrolla tecnologías para ambientes de inmersión total. "Es más natural interactuar de esa manera", añadió.
"Un encuentro en la Internet de inmersión total le dará a uno todos los indicios y señales que realmente estarían presentes si uno estuviera con la persona físicamente", comentó Lanier, que actualmente es uno de los principales científicos de la empresa Advanced Network & Services, un grupo de investigación de Internet sin fines de lucro y con sede en la localidad de Armonk, en el Estado de Nueva York. "Una vez que se logra eso -prosiguió- todo un mundo de lenguaje corpóreo y gestos se vuelve factible y amplía las posibilidades de comunicarse".
Una Internet de inmersión total podría también permitir a los individuos explorar en otras comunidades y culturas, e incluso crear nuevas maneras para poder interactuar con la información existente en Internet.
"En los futuros sitios de Internet no habrá sólo texto, sino un software que le permitirá a uno bajar información y sintetizarla tridimensionalmente" -señaló Nikias-. "Por ejemplo, con Immersi News uno podría colocar un dispositivo de lectura en Kosovo." Por la misma razón, grupos de ingenieros que se reúnen en el ciberespacio para analizar el desarrollo de una nueva planta de energía no tendrían que depender de bosquejos bidimensionales. En cambio, podrían caminar juntos a través de una versión virtual de la planta propuesta.
Datos sensoriales
Para la National Science Foundation (NSC, Fundación Nacional de Ciencias), el organismo federal que invirtió más de 16 millones de dólares en la investigación de la Internet de inmersión total solamente en la Universidad de California del Sur, es sencillamente una cuestión de sentido común ampliar la cantidad de información sensorial disponible en Internet.
"Aporta más datos a la gente", indicó Mita Desai, directora de programas de la Fundación Nacional de Ciencias. "En este momento -continuó- si le escribo una carta a alguien, esa persona sólo sabrá lo que dice el texto, pero no cuál es el tono de lo que expreso. Y si hablamos por teléfono, se dará cuenta de mi estado de ánimo, si estoy enojado o alegre. Si me pudiera mirar, vería también mi expresión. Cuanto más datos sensoriales, tanto mejor".
Aproximadamente una decena de universidades norteamericanas -entre ellas, las de California del Sur, Carolina del Norte, Pennsylvania y la Universidad de Brown- desarrolla actualmente investigaciones sobre diversos aspectos de las llamadas tecnologías de inmersión total.
Los investigadores están tratando de resolver algunos de los problemas más delicados de la ciencia de la computación.
Hasta los aspectos más elementales de la Internet de inmersión total están plagados de escollos. En el Centro de Sistemas de Medios Integrados, de la Universidad de California del Sur, se desarrollan técnicas para crear modelos faciales tridimensionales a partir de dos retratos bidimensionales. Los retratos son utilizados para identificar deformaciones geométricas (tales como las protuberancias en las mejillas generadas por una sonrisa), así como la textura del cutis (con o sin arrugas) para recrear una imagen que parezca real.
El estudiante de posgrado Doug Fidaleo está analizando videoimágenes con el propósito de determinar qué ocurre debajo de la piel para que los modelos faciales sean más realistas. También está analizando los detalles de la expresión facial para que los modelos puedan dar indicios del estado de ánimo de una persona.
Esos matices son ideados para transmitir algunos de los elementos más sutiles de la comunicación la sonrisa socarrona, ojos que expresan sarcasmo, cejas levantadas que expresan duda.
Fidaleo también enseña a las computadoras a reconocer expresiones faciales en los seres humanos.
"El reconocimiento de la expresión da a la computadora un mayor nivel de conocimiento respecto de cómo uno se siente. Ayuda en la interfaz computadora-ser humano", sostuvo.
El problema es que los sentidos humanos son tan refinados que hasta los más leves errores de las computadoras son fácilmente perceptibles.
Reproducir texturas
Consideremos los aparentemente sencillos problemas de sincronización (asegurarse de que la boca de un avatar o figura sustituta se mueva al unísono con las palabras que expresa) y del estado latente (la demora entre el momento en que se le habla al avatar o figura sustituta y el momento en el que responde).
"Aunque sean tan sólo unos pocos microsegundos de demora, la gente podrá advertirlo. No pueden pasar más de 50 microsegundos. Es necesario que el ajuste sea correcto para ciertas cosas como el contacto visual", señaló Nikias.
Hasta esos problemas son simples en comparación con la tarea de reproducir el sentido del tacto.
Los investigadores están desarrollando una tecnología llamada "haptics", sobre la base de dispositivos que simulan aspectos reales, diseñada para que la gente sienta la forma y la textura de los objetos virtuales, y cuyos avances incluso podrían permitir que las personas ciegas sientan al tacto objetos que otros pueden ver.
Por ejemplo, el sitio de un museo en la Internet podría permitir que sus visitantes sintieran al tacto la forma y la textura de una antigua urna griega, y un sitio de comercio electrónico podría permitir que sus clientes apreciaran la textura de un saco de lana ribeteado con piel.
Sin embargo, a los investigadores les cuesta hasta ahora reproducir incluso las sensaciones más elementales.
"Crear dispositivos capaces de medir y reproducir fielmente el tacto es un verdadero desafío, y lograr que Internet sea lo suficientemente poderosa como para transmitir esa información es algo muy ambicioso", expresó Lanier.
Ciertos dispositivos disponibles en el mercado permiten a los usuarios marcar con una especie de punzón o tocar con un guante para tener una sensación rudimentaria de la forma de un objeto descripto sobre la pantalla de una computadora.
Sin embargo, Jo‹o Hespanha, profesor adjunto de sistemas de ingeniería eléctrica de la Universidad de California del Sur, afirmó que tratar de reproducir texturas simples como lo "suave" o "esponjoso" llevará años e incluso décadas. "El dispositivo tiene que aplicar una fuerza sobre uno que imite la fuerza que uno obtendría en la vida real"-advirtió-. "En el caso de los objetos blandos es mucho más difícil porque el modelo cambia cuando uno lo toca. Con un objeto rígido es más fácil."
Será tema de profundos debates la posibilidad de que los artilugios digitales sean alguna vez lo suficientemente buenos como para lograr que la gente llegue a pensar que esos ambientes virtuales son reales.
Algunos investigadores creen que sólo es cuestión de tiempo y que los avances tecnológicos alcanzarán las impresionantes -aunque finitas- capacidades del sistema sensorial humano.
Otros, como Lanier, piensan que los sentidos humanos aprenden a partir de la tecnología a permanecer continuamente por lo menos un paso más adelante de los simuladores.
"Si uno se remonta 100 años atrás, había experimentos en los que los individuos no podían distinguir la grabación de un cantante de ópera de un cantante en vivo detrás de un cortinado. Apoco de inventarse el cine, la gente huía despavorida de la sala cuando un tren avanzaba hacia la cámara. Nuestra experiencia con la tecnología nos ha hecho aprender más y oír mejor", explicó.
Hasta los más optimistas dudan de que los sistemas digitales podrán alguna vez imitar perfectamente los sentidos del tacto, el olor y el gusto. Sin embargo, hay alguno que otro motivo para tener esperanzas.
La percepción del sonido -un sonido dinámico que provenga de muchas direcciones al unísono- ya ha sido reproducida hasta un nivel aceptable.
"Una vez que toda esta tecnología de inmersión se instale entre nosotros y sea una realidad, algunos probablemente sigan prefiriendo Internet y otras tecnologías de comunicación, como la videoconferencia, tal como son en la actualidad", pronosticó Mita Desai, de la Fundación Nacional de Ciencias. "Acaso para algunos -agregó- la Ôinmersipresencia´ sea demasiado. De todos modos, esa gente no verá cerradas las puertas de Internet. Esto es sólo un agregado a lo que ya existe".
(Traducción de Luis Hugo Pressenda)






