
¿Quién mató a Cristo?
"La Pasión de Cristo" refleja con precisión los Evangelios, pero la veracidad de éstos también está siendo cuestionada por quienes sostienen que no responden a la realidad histórica
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NUEVA YORK
No es sólo la palabra de Dios lo que está en cuestión aquí sino también la palabra de Mel Gibson. El film épico del productor y actor, "La Pasión del Cristo", una narración gráfica de las últimas horas de Jesús, ha electrificado a los grupos religiosos alrededor del mundo. En Estados Unidos, millones de cristianos han ido a ver la película, saludándola como una experiencia espiritual. El público llora, reza y tiene palpitaciones. Con igual pasión la película ha sido denunciada por líderes judíos como una incitación descarada al antisemitismo.
Pero "La Pasión...", ¿es una distorsión voluntaria que responde a una agenda encubierta o es una versión fiel de eventos bíblicos? Más allá de ello hay otra pregunta: ¿la Biblia misma es históricamente confiable? Un estudio de textos bíblicos muestra que la narración de Gibson tiene su raíz en las escrituras. El evangelio según San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan es su principal fuente. Estos cronistas no dejan dudas de quién, en su opinión, fue responsable de la muerte de Cristo: los judíos.
El film comienza con Cristo en una agonía de dudas en el Jardín de Getsemaní luego de la última Cena. Judas, el discípulo que traiciona a Cristo, llega con un destacamento de soldados y la policía de los altos sacerdotes judíos. De allí es llevado al templo de Caifás, el sumo sacerdote. En la Biblia, San Mateo dice: "Los altos sacerdotes y todo el consejo trataron de presentar algún alegato contra Jesús en el que pudiera basarse la sentencia de muerte". Según San Mateo, el sumo sacerdote le preguntó a Jesús: "¿Eres el Mesías, el Hijo de Dios?" Jesús contestó: "Las palabras son tuyas pero esto te digo. Desde ahora verás al hijo del Hombre sentado a la diestra de Dios y sobre las nubes del paraíso". Al escuchar esto, Caifás denunció la blasfemia de Jesús, provocando un grito de la multitud: "Debe morir." El relato continúa: "Entonces escupieron en su rostro y lo golpearon con sus puños". San Mateo no ahorra epítetos al describir la siguiente secuencia. "Cuando llegó la mañana, los altos sacerdotes y los ancianos de la nación se reunieron para conferenciar y planear la muerte de Jesús. Entonces le pusieron cadenas y se lo llevaron para entregarlo a Pilatos, el gobernador romano."
Según San Mateo, el pueblo judío exigió la crucifixión de Jesús pero Pilatos le preguntó repetidamente: "¿Por qué, qué mal ha hecho?". En el relato de San Juan, los judíos contestan: "Tenemos una ley y de acuerdo con esa ley debe morir porque sostiene ser el Hijo de Dios".
Según San Mateo, cuando Pilatos dijo "Mis manos están limpias de la sangre de este hombre, vean por ustedes mismos", la multitud rugió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos". Esa afirmación de su propia responsabilidad ha perseguido a los judíos por dos milenios. Pero no aparece, sin embargo, en los subtítulos del film de Gibson.
Cada una de las narraciones bíblicas describe a Cristo sufriendo a manos de la policía judía y un trato aún más severo por parte de los soldados romanos, que lo azotan y luego lo crucifican. Gibson parece haber seguido a pie juntillas las secuencias de torturas descriptas en la escritura.
Hasta ahí la "verdad de los evangelios". ¿Qué hay de la veracidad histórica?
La mayoría de los estudiosos de la Biblia reconocen que los cuatro evangelios no fueron escritos por los apóstoles, sino por sus seguidores anónimos, entre 40 y 70 años después de la crucifixión. Las preguntas acerca de su veracidad han tenido absortos a los teólogos desde que David Frederick Strauss, un filósofo alemán, escribió en 1835 su crítica titulada La Vida de Jesús, en la que sostuvo que los evangelios no son creíbles porque fueron escritos por evangelistas que expresaban su propia fe. ¿La fe había hecho que los autores adornaran los hechos? ¿La política de los primeros cristianos los llevó a editar o agregar cosas a la historia de Cristo? En los Estados Unidos, en 1993, un seminario sobre Jesús de 75 expertos concluyó luego de un análisis histórico que los evangelios no son auténticos. Philip Esler, profesor de crítica bíblica de la universidad de St Andrew´s, concuerda. "Fueron escritos con una visión particular, por lo cual lo que dicen no puede suponerse automáticamente como una narración precisa de lo que pasó a Jesús", dijo Esler.
Pero pocos expertos niegan que fue crucificada una figura histórica llamada Jesús. El historiador romano Tácito, al describir la persecución del emperador Nerón de los cristianos en Roma, escribió: "Su fundador, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el gobernador de Judea, Poncio Pilatos." Josefus, un historiador judío, hizo una referencia precisa a la crucifixión en The Antiquities of Jews (Las Antigüedades de los Judíos): "El (Cristo) ganó muchos adeptos entre los judíos y los gentiles y cuando Pilatos, a sugerencia de los hombres más importantes entre nosotros, lo condenó a la cruz, quienes lo amaban desde un comienzo no lo abandonaron".
¿Qué más sabemos a ciencia cierta? Los romanos habían colonizado Judea, un país en torno de Jerusalén y su templo, al que iban los peregrinos de la diáspora en el Viernes Santo, el último capítulo de la vida de Jesús.
Los judíos esperaban un Mesías sobre el que existían profecías, pero que debía tener determinadas características. Dan Cohn-Sherbok, profesor de teología judía de la universidad de Gales, dijo: "Esperaban una figura como un rey, un descendiente del Rey David, que traería la resurrección de los muertos y el regreso de los exiliados." En vez de ello, según la Biblia, los sumos sacerdotes se vieron confrontados con una figura preocupante, que se asociaba con los pobres, le lavaba los pies a una prostituta y hablaba de perdonar a los enemigos. "No era un alto sacerdote ni un rey en ningún sentido y hubiese sido inconcebible para la mayoría de los judíos pensar que el Mesías vendría de ese ambiente", razona Cohn-Sherbok.
Jesús chocó con los dos principales grupos judíos rivales, los Saduceos y los Fariseos, pero eso no era suficiente razón para condenarlo a muerte, sostiene Cohn-Sherbok. "Sus confrontaciones probablemente fuesen típicas del debate de aquel tiempo. Había una división fundamental... Por eso sería altamente improbable que se lo crucificara por sus ideas religiosas."
Tampoco cree que los romanos se involucraran en una disputa puramente religiosa imponiendo una pena de muerte por blasfemia. La verdad, según cree, ha sido eliminada por los escritores de los evangelios. "Los evangelios sirven como propaganda para proclamar el mensaje cristiano, denigrando intencionalmente al judaísmo como parte del enfrentamiento entre la Iglesia cristiana temprana y la sinagoga." He aquí el nudo de la controversia actual. La disputa de los líderes judíos parece ser con los evangelios mismos, a los que la película de Gibson da una vigencia escabrosa.
"La película presenta la historia desde una perspectiva particular y el motivo de que haya tanta indignación en la comunidad judía es porque en las narraciones del evangelio, en particular el evangelio de San Mateo, los judíos claman por la sangre de Jesús", dijo Cohn-Sherbock.
¿Entonces quién mató efectivamente a Jesús? Cohn-Sherbok sostiene que los romanos fueron los principales responsables. "Creo que los romanos vieron a Jesús como una amenaza. Les preocupaba que hubiera una insurrección."
Anne Wroe, autora del afamado libro Pilatos, concuerda hasta cierto punto: "La película y los evangelios son un gran lavado de cara --dijo--. En los evangelios, los primeros cristianos quieren caer en gracia a los romanos, que los veían como gente repulsiva. Los romanos estaban preocupados por el retorno a un reinado judío y la noción de un Mesías les era muy preocupante".
Desde su punto de vista, los judíos condenaron a Jesús por blasfemia, pero sólo podían convencer a los romanos para ejecutar su condena sugiriendo que era "políticamente peligroso". La pregunta repetida de Pilatos a Jesús --si era el rey de los judíos-- muestra esta preocupación. Bajo presión para mantener la paz, Pilatos no se hubiera molestado en lavarse las manos antes de ordenar la muerte de Jesús.
Jerome Murphy-O´Connor, un conocido estudioso católico romano, está de acuerdo: "Los judíos no podían hacer nada con respecto a Jesús, por lo que tenían que transformar lo que para ellos era un juicio por blasfemia en una acusación política. Lo entregaron a Pilatos bajo cargo de traición y Pilatos lo ejecutó".
Murphy-O´Connor también polemiza con la idea de un juicio por sacerdotes. "Eso está en contra de la ley judía. Dos o tres judíos individuales entregaron a Jesús a Pilatos y sobre esa base es equivocado culpar a todo un pueblo." Esler va más allá: "El problema es que no había judíos en el primer siglo. Había gente en Palestina que se llamaba Judeos. Cuando usamos la palabra judío proyectamos hacia atrás una identidad de grupo moderna sobre un pueblo antiguo que comenzó a adquirir nueva identidad en los siglos posteriores. ¿Quién mató a Jesús? Los romanos".
La Iglesia católica absolvió a los judíos de la responsabilidad por la muerte de Jesús en el Concilio de Trento en 1570. En fecha tan reciente como la década de 1960, la declaración de Nostra Aetate nuevamente dejó en claro que "ni todos los judíos indiscriminadamente en aquel tiempo, ni los judíos hoy, pueden ser acusados de los crímenes cometidos durante la Pasión". Gibson acepta el consenso de que la crucifixión fue culpa de la humanidad. Para enfatizar esto, se dice que filmó su propia mano martillando los clavos.
Traducción: Gabriel Zadunaisky
© LA NACION y The New York Times





