
Recetas francesas para no engordar
En Estados Unidos el best seller del año último fue el libro Las mujeres francesas no engordan. Su autora, la francesa Mireille Guiliano, recuerda en sus páginas cómo perdió la figura cuando pasó una temporada en Estados Unidos, durante un intercambio estudiantil, y se lo pasó comiendo la típica comida chatarra norteamericana. De regreso a esta ciudad, siguió comiendo todas las baguettes y croissants que quiso, pero aun así logró volver rápidamente a su peso habitual. Asegura que el secreto es que en Francia las porciones son notablemente más chicas, que la comida es una pequeña ceremonia (nada de comer sobre el teclado de la computadora o viendo televisión), que se mastica de una manera "sensual" y que se desdeña el jogging, que sirve para esconder kilos de más.
Parece una receta bastante elemental y, sin embargo, desató una enorme controversia. En The New York Times, por ejemplo, una profesora de la Universidad de Nueva York escribió que la única razón por la cual las francesas no engordan como las norteamericanas es que fuman mucho más. Y cuenta que hasta Catherine Deneuve, cuando abandonó los tres atados por día, desesperaba por los kilos que esa decisión le acarreó (razón por la caul volvió al cigarrillo y a ser el icono de la belleza gala).
Recientemente el libro salió a la venta en Francia. ¿Realmente las francesas se sentirán identificadas con el magnífico estereotipo de autocontrol que propone Guiliano? Por las dudas, los editores ya le cambiaron el título. Prudentemente, en la edición gala se llama Las francesas que no engordan, ¿Cómo hacen ellas?, dando a entender que no son todas. Parece que las mujeres felices con su peso, hasta en la tierra de Dior y Saint Laurent, son la excepción.







