Relatos sobre los lazos afectivos
Los relatos que integran El desapego es una manera de querernos, de Selva Almada, no son, estrictamente hablando, nuevos: aparecieron antes en distintas publicaciones y han sido revisados por la autora para esta edición.
"Los ladrones […] eran sombras inofensivas descolgándose en la noche", dice la narradora de "Niños", que rememora su infancia en un pueblo de Entre Ríos y la crianza en una familia humilde de parentescos desdibujados. Esta evocación –de la cual "Chicas lindas" podría considerarse una continuación– se halla presidida por un punto de vista infantil creíble y poético. En ella se van anudando recuerdos que componen una nouvelle: un velatorio que brinda el espectáculo de la muerte abarcadora; las gloriosas escapadas –en compañía del Niño Valor, su amigo de "carne y uña"– a la hora de la siesta en la que los higos maduros se bamboleaban "como jóvenes escrotos" sobre sus cabezas; los viajes al campo, a la casa del Abuelo Jorge y su cuento del basilisco. Atracones de moras, la muerte y el descuartizamiento de un chancho contrapuestos a unas flores a las que no "les importaba nada que al lado estuviese agonizando un animal"; las novelas de Louisa May Alcott, "ese veneno azucarado" que dejaba a la narradora deprimida y descontenta consigo misma. Momentos, anécdotas y episodios se transforman en instantes eternos que reflejan un tiempo recobrado con sensibilidad proustiana y la convicción de que, como sugería Tolstoi, pintar la aldea es pintar el mundo.
Los nueve textos agrupados con el título de "Relatos dispersos" ponen el acento en la ambientación y en los personajes, y sitúan en un segundo plano la importancia de un argumento o la necesidad de un desenlace. Hay pericia y precisión para condensar situaciones siempre interesantes. De este conjunto sobresale "El incendio", que desarrolla un sutil juego psicológico en una estancia donde la señora de la casa no consigue reponerse de la pérdida de su hijo, y su marido, con intenciones ambiguas, desea llevar a Buenos Aires al hijo adolescente del capataz, que lo rechaza porque su esposa murió en el parto.
La sección "En familia" se compone de siete cuentos relacionados. Funcionan –en una suerte de micronovela– como las piezas sueltas de un rompecabezas, construido en torno al suicidio de Denis. Se ofrecen diferentes perspectivas: la de su sobrina, la de sus padres, la del hermano y su esposa, entre otras. Esta serie no apunta a revelar las causas del suicidio, sino a mostrar las reacciones de los personajes.
La misma fragmentación del punto de vista se aplica, con tendencias minimalistas, a "Intemec", que presenta a un matrimonio en conflicto. Lucio, un empleado de una compañía eléctrica, es enviado al Chaco para entregar a la familia el cuerpo de un operario que murió al caer de un poste.
A lo largo de El desapego es una manera de querernos se imponen, con sucinta intensidad descriptiva, escenarios pueblerinos y rurales pertenecientes a Entre Ríos y a parte del Nordeste argentino. El fluir narrativo se enriquece con imágenes originales y sugerentes. Así, la protagonista de "El regalo", luego de besar la mejilla hirsuta de un hombre, siente "como si hubiera atravesado desnuda un monte de espinillos".
Sobrevolando la mayoría de las historias puede distinguirse un tema central ya sugerido por el título del libro y el de uno de los cuentos. La complejidad contradictoria de los lazos afectivos, en especial la de los lazos familiares, es el motor que moviliza los argumentos y cada tanto su mecanismo esencial queda encapsulado en frases semejantes a aforismos: "Hablamos como si no fuesen, al fin y al cabo, nuestra familia"; "A veces los rencores atan más que el amor"; "A su manera la quiere como ella también lo quiere, como se quieren dos huérfanos que sólo se tienen el uno al otro". Estas afirmaciones parecerían aceptar –lejos de la severidad de un diagnóstico psicológico y próximas a la generosa libertad de los sentires individuales– que cierta disfuncionalidad es una cualidad inevitable del amor humano.
EL DESAPEGO ES UNA MANERA DE QUERERNOS
Selva Almada
Random House
294 páginas,$ 229









