Shalom, salam
Por Abraham Skorka Para La Nación
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El vocablo shalom , con el que se designa en hebreo el concepto de paz, tiene la misma raíz que shalem , que denota el de integridad. Tal vez, venga esto a enseñarnos que la paz es aquel estado en el cual el hombre ha logrado una integridad tal que puede convivir con su prójimo resolviendo sus conflictos sin destruirse mutuamente.
La vida pone ante el individuo, desde su nacimiento, el desafío de resolver conflictos, consigo mismo, con sus seres más amados, con su prójimo. La Biblia nos enseña que hay dos sendas para resolverlos: mediante la destrucción o muerte, la una, o mediante el respeto y la creatividad o vida, la otra. Moisés en una de sus últimas enseñanzas, aquella que sabe resumir la esencia de todas las que le fue transmitiendo al pueblo en nombre de Dios, exclama: "La vida y la muerte he puesto delante de vosotros, la bendición y la maldición; y escogerás en la vida, para que viváis tú y tu simiente" ( Deuteronomio 30:19).
Indiferencia internacional
Nuevamente la destrucción y la muerte se han instalado cual forma de resolución de un conflicto entre israelíes y palestinos. Las pasiones azuzadas por fanáticos y aquellos que comercian con el crimen y la guerra dan cabida a las expresiones más abyectas con que puede degradarse el hombre. Frente a todo ello, las naciones que se consideran rectoras de los destinos de la humanidad sólo emiten una tenue y no siempre pura y clara voz, en son de paz. Muchas de entre ellas siguen con su mezquino cálculo, con su estrechez espiritual.
El análisis de las caídas en las bolsas o el alza del precio del petróleo, junto al número de víctimas, crímenes y vejaciones, es una de las afrentas más aberrantes a la condición espiritual del hombre. Tal como ocurrió durante la Shoá, o en Biafra o en Kosovo, la indiferencia frente a la violencia desatada, mientras son resguardados los intereses propios, al tiempo que se calcula la tajada que se conseguirá, sigue siendo la actitud predominante.
El odio sustentado por el fanatismo y la procaz mentira es nuevamente invocado mediante nefastas declaraciones y afirmaciones, para enceguecer aún más a aquellos que desesperadamente necesitan calma y sosiego. Las imágenes del horror llenan los medios de comunicación en una realidad globalizada en la que lo sádico y morboso sigue siendo entronizado como en las épocas del más horrendo oscurantismo.
La esperanza de paz
Los descendientes de Isaac e Ismael tienen una materia pendiente desde los tiempos en que vivían sus progenitores. En el hogar de Abraham, el padre de ambos, no pudo resolverse -de acuerdo con el relato bíblico- un conflicto que separó a los hermanos. Ambos vivieron vidas paralelas. Sólo se reunieron para enterrar al padre. Lo mismo ocurrió entre los hijos de Isaac: Jacob y Esaú distanciaron sus vidas, y sólo volvieron a reunirse para enterrar al padre. El desafío de sus descendientes es volver a reunirse para enaltecer en la vida las memorias de sus padres. La bendición con que se saludan árabes y judíos, shalom - salam , deberá servir de fuente de inspiración para recordar y hacer realizable el mensaje de su esencia etimológica.
En la Biblia se hallan múltiples referencias al retorno del pueblo judío a Sión, que sirvieron de guía y esperanza a aquellos que transformaron el desierto en un vergel, y junto a ellas, las palabras del profeta Isaías que reflejan la esperanza aún más cara para todos los que tienen en las Escrituras la base ideológica del ser: "En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra. Porque el Señor de las huestes los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío, Egipto, y el asirio, obra de mis manos, e Israel, mi heredad." (19:24-25).
Entonces "no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra" (2:4).



