
Soberbia argentina
1 minuto de lectura'
Nuestra proverbial soberbia, el opinar como especialistas y profundos conocedores de todos los temas, es característica por la que los argentinos somos conocidos y estamos sujetos a bromas en todo el mundo.
Nuestro Señor Presidente, como primer argentino, su esposa y su alfil no han escapado a ello, y así han pretendido manejar la negociación con China.
Ellos solos, rodeados de secretos, estuvieron seguros de tener la capacidad suficiente para enfrentar las negociaciones con gente mundialmente conocida por su "paciencia china", "sabiduría china" y también su "dureza china".
Basados en ese argentino sentimiento que los hace superiores, ¿para qué entonces participar a sus propios ministros de Economía y Relaciones Exteriores? ¿Para qué pensar en gente experimentada? ¿Para qué consultar a los empresarios y/o sus cámaras? ¿Qué pueden todos ellos saber de negociaciones internacionales y sus consecuencias que no conozcan ellos?
El resultado está a la vista, fuimos arrasados en las mesas de negociación, mendigando compensaciones por todo lo cedido. La culpa no es de China. Menos mal que el Dr. Lavagna, hombre de conocimiento, se opuso a tomar el crédito para cancelar al FMI. De lo contrario hubiéramos tenido que negociar nuestros incumplimientos con China y no con el Fondo.
Entonces si que hubiéramos tenido que pagar. Si así actúan cuando negocian favores, ¿qué pasaría cuando reclamaran su derecho a cobrar?
Desconocieron también que China está haciendo enormes esfuerzos para ser aceptada por el mundo económico, G7 y demás organismos internacionales.
Demostraron no saber una verdad de Perogrullo: que en la comunidad de naciones, China ni nadie logra aceptación "... ayudando a los países impenitentes" Morales Solá .
El Dr. Grondona ese mismo día califica de adolescente a nuestro país, sabia comparación que le cabe por extensión a esta actitud presidencial. Es así que mientras Brasil y Chile negocian acuerdos beneficiosos, a nosotros China nos extorsiona duramente.
A los socios de la comunidad mundial se los respeta como adultos. A los países adolescentes díscolos, inmanejables, ignorantes y soberbios, se les "tuerce el brazo". Como un adolescente que suele terminar llorando por su sorpresa y desventura, el Dr. Kirchner comentó al Rey de España: "Majestad, ¡qué buenos son los empresarios españoles después de conocer a los chinos!"(id. Morales Solá). Gracias a Dios, una vez más el rey Juan Carlos le dio su paternal bendición.





