Sociedad: argentinos, así nos vemos

Una encuesta de TNS-Gallup para LA NACION revela que los argentinos, en su gran mayoría, se ven a sí mismos como individualistas, afectos a los caminos fáciles y con poco respeto por la ley y la palabra empeñada. La capacidad es el único rasgo positivo enunciado por los encuestados
Lorena Oliva
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25 de septiembre de 2005  

Individualistas, infractores de la ley; personas que prefieren los caminos fáciles y que no suelen cumplir sus promesas. Tal es la opinión que los argentinos tienen... sobre los propios argentinos.

Así lo revela una encuesta nacional realizada por TNS-Gallup para LA NACION que estudia la manera en que los argentinos se ven a sí mismos. Dentro de las características que lograron mayor consenso, sólo una destaca algún aspecto positivo: el 79 por ciento de los consultados valoró la capacidad de nuestra sociedad.

En cambio, al menos dos tercios de los encuestados opinó que los argentinos son individualistas (72 por ciento), que no respetan la ley (77 por ciento), que valoran los caminos fáciles (73 por ciento) y que no cumplen con sus promesas (66 por ciento) .

De todos estos rasgos mencionados, el 20 por ciento de los encuestados consideró que la característica que mejor describe a los argentinos es que no cumplen la ley. En cambio, el 17 por ciento destacó la capacidad de la sociedad argentina; otro 15 por ciento opinó que su valoración por los caminos fáciles es el rasgo más distintivo, mientras que el 11 por ciento eligió el individualismo y el 6 por ciento, el incumplimiento de sus promesas.

Para Ricardo Hermelo, director de Opinión Pública de TNS-Gallup, los resultados demuestran que existe un paralelismo entre la visión que la sociedad tiene sobre su dirigencia y sobre sí misma. "Uno tiende a pensar que cuestiones como el incumplimiento de las promesas o de la ley están más relacionadas con la opinión que se tiene sobre la clase dirigente. Sin embargo, esto demuestra la existencia de una percepción autocrítica entre los mismos argentinos."

Hermelo destaca el valor de esta clase de encuestas, no demasiado comunes en su tipo. "El enfoque de este estudio es bastante novedoso, porque está orientado a determinar las creencias básicas que nos definen", explica.

Luis García Fanlo, sociólogo y profesor titular de la cátedra "Sociología de la argentinidad" de la UBA, distingue, sin embargo, entre creencias y conducta. "Estas creencias están sustentadas en lo que se ve. Y eso que se ve está totalmente construido por los medios, por los grandes comunicadores de opinión, por la clase política, etcétera. Pero la mayoría de los argentinos son diferentes en su obrar cotidiano, porque de lo contrario no funcionaría el país."

Para el especialista, es lógico este desdoblamiento de la sociedad argentina entre lo que se hace y lo que se cree. "Cuando el individuo se ve superado por situaciones que lo limitan, como las sucesivas crisis de los últimos años, deja de verse como sujeto para pasar a verse como objeto. Y así, por ejemplo, aunque a diario tengamos noticias sobre diferentes manifestaciones de solidaridad, se tiende a pensar que los argentinos somos individualistas", explica.

¿Optimistas o pesimistas?

El estudio fue realizado durante la última semana de agosto y cubrió todos los segmentos de la población argentina mayor de 17 años con 1003 entrevistas.

El único punto de la encuesta que generó opiniones más divididas entre los consultados fue el que indagó sobre el estado de ánimo de los argentinos. Mientras que el 49 por ciento opinó que los argentinos son optimistas, un 41 por ciento se inclinó hacia lo contrario.

El optimismo fue más señalado entre los jóvenes (54%), las personas con educación primaria (55%) y la clase baja (57%). En cambio, la idea de que los argentinos son pesimistas encontró mayor consenso entre las clases alta y media alta (51%) y los universitarios (54%).

Este sector fue también el que enfatizó que los argentinos están más orientados hacia el pasado que hacia el futuro. En sentido opuesto, quienes más señalaron que los argentinos están orientados hacia el futuro fueron los jóvenes, las personas con estudios primarios y la clase baja.

"Es razonable que las clases alta o media alta añoren el pasado. En cambio, qué pasado pueden añorar las clases bajas... La crisis de los últimos años tuvo serias consecuencias en la pérdida de poder de los sectores más altos y en la casi desaparición de la clase media tal como la conocíamos. Hoy en día sigue existiendo una idea de clase media, pero con condiciones sociales que no son de clase media. Obviamente, esta situación también repercute en el estado de ánimo de los diferentes sectores socioeconómicos", considera García Fanlo.

"Argentinidad"

El especialista compara a las últimas décadas con un huracán Katrina que tuvo a los argentinos oscilando entre períodos de inestabilidad política, económica y social. Pero no cree que una historia de padecimientos compartida sea suficiente para hablar de rasgos sociales comunes.

"La argentinidad es una construcción creada para generar cierta cohesión social. Pero nunca existió", dice. Para reafirmar su pensamiento, el sociólogo recuerda unas palabras de Witold Gombrowicz. "Para Gombrowicz, que trabajó mucho sobre este tema, el principal problema del argentino era, justamente, tener la necesidad de hacerse esa pregunta. Si necesitamos preguntarnos cómo somos los argentinos o qué es ser argentino es porque, en realidad, ese ser argentino no existe."

De todas formas, para Ricardo Hermelo, de TNS-Gallup, conocer nuestras creencias básicas es un punto crucial. "Es cierto que toda percepción social depende de múltiples factores; eso pasa en todas las sociedades. Pero lo importante es conocer cuáles son estas creencias para no vernos afectados por ellas."

Pesimistas, individualistas, con poco respeto por la ley y la palabra empeñada, la sociedad argentina está lejos de reflejarse en el espejo de Blancanieves. ¿Será la capacidad un arma lo suficientemente efectiva para elevar tan baja autoestima social?

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