
"Soy muy amigo de Hadad, pero no soy su socio"
Quien fue el máximo hombre de confianza de Alfredo Yabrán cuenta por qué lo relacionaron con la compra de Canal 9. También aclara qué pasó en los Estados Unidos con los manejos inmobiliarios de una empresa que era del magnat muerto en 1998, cuya familia, asegura, lo sigue teniendo como su más confiable asesor. Relata, además, cómo fueron sus negocios con Juan Navarro, del grupo Exxel, y admite que su único amigo de la escena política fue Fernando de la Rúa. Confiesa que la mayoría de sus inversiones personales está fuera del país
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La última vez que se supo públicamente de él fue en abril de 2000, cuando acudió a saludar a la Casa Rosada al entonces presidente Fernando de la Rúa, un viejo amigo que conoció cuando éste fue abogado de OCA, allá por finales de los años ochenta. Su nombre, mejor dicho sus iniciales, H. C., ganaron la calle hace más de cuatro años, cuando murió Alfredo Yabrán, el 20 de mayo de 1998, y en una carta éste lo mencionaba de esa forma para señalarlo como la persona que debía proteger a su familia y sus asuntos.
Héctor Colella volvió a aparecer en los diarios hace pocas semanas. El periodista y empresario Daniel Hadad había adquirido Azul TV y se mencionó el nombre del gran amigo de Yabrán como socio oculto de esa operación.
También había sido incluido en el asunto de Yabito Corp., una empresa norteamericana que fue de Yabrán. Allí, el año último, se vendió una propiedad y alguién firmó haciéndose pasar por el empresario muerto en 1998 (ver recuadro).
Colella recibió a LA NACION en las mismas oficinas céntricas donde vio a los periodistas hace cuatro años, cuando se enfrentó por primera vez a la prensa. En actitud distendida, con un hablar de tono bajo pero sin pausa, este hombre de 1,87 m, que sigue usando una barba corta, demostró en todo momento un diálogo fluido y sin fisuras.
-¿Cuáles son sus actuales ocupaciones?
-En el país, tengo inversiones agropecuarias, campos y ganadería intensiva. Por otro lado, después de la venta de las empresas OCA yOcassa, de las que yo participaba, formé una consultora de logística en materia de servicios, mi especialidad, que es H. C. y Asociados, que actúa en la Argentina y en el extranjero. Además, atiendo mis intereses en inversiones inmobiliarias en los Estados Unidos y en otros países.
-Su consultora se llama H. C., las iniciales que se hicieron famosas cuando, al morir Yabrán, se conoce una carta en la que éste recomendaba que H.C. era el más indicado para ayudar a su familia.
-Bueno, a causa de que se hicieron famosas fue que le puse ese nombre. Después de la muerte de Alfredo pensé que ya que todos me conocían como H.C., y se había creado un misterio sobre quién era H.C., todos sabrían que esta consultora era mía.
-Con la indicación de Yabrán de sus iniciales se le complicó la vida y su privacidad.
-Nunca me puse a analizar cuán pesado o no era el pedido que me estaba haciendo Yabrán. En la relación de amistad con él me tocaba asistir a su familia en la correcta disposición de sus intereses después de que él tomó la decisión que tomó. Simplemente lo sentí como mi obligación como amigo, y hasta el día de hoy estoy satisfecho de haber podido cumplir su voluntad. Lo que me pesó muchísimo fue su muerte.
-Después de cuatro años, por qué piensa que murió Yabrán.
-Lo que puedo decir es que Alfredo Yabrán se suicidó, seguramente, porque quiso terminar una disputa que se había transformado en una guerra y que él veía que empezaba a perjudicar fuertemente a su familia y a sus amigos. Como era una persona de convicciones muy firmes, creo que él tomó esa decisión como haciéndose responsable frente a sus seres queridos del nivel que había tomado algo que no tenía ningún sustento.
Hoy, visto a la distancia, creo que Alfredo cometió el error de preservar su intimidad a costa de no salir en los medios y no mostrarse en nada, sin salir en su propia defensa, sin buscar voceros que aclararan su postura, que se supiera quién era él. Si esto hubiese ocurrido, estoy seguro de que la historia no hubiese terminado así. Hoy también puedo decir que estoy totalmente convencido de la inocencia de Yabrán en el tema Cabezas. Y en la falsedad de las denuncias de Domingo Cavallo sobre una organización mafiosa. El mismo Cavallo, el año último, tuvo que reconocer en la Justicia que no tenía ninguna prueba más allá de lo que había dicho. Entonces, se creó todo este fantasma sobre su figura y nunca nada de lo que se dijo en su contra se probó, nada.
Yo nunca voy a entender su suicidio. No lo vi nunca a Yabrán como una persona depresiva. Conociendo su personalidad, no me inclino a pensar que sufrió una tremenda depresión. Creo que lo que más lo mortificó fue la idea de que su familia lo viera ingresar en la cárcel y ser utilizado políticamente como un rehén para el triunfo político de alguien. Porque, a esta altura, no caben dudas de que lo metieron en una interna política entre el ex presidente Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
-¿Cuál es hoy su relación con la viuda y los hijos de Yabrán?
-Aunque los hijos han ido tomando el control de sus intereses, yo continúo a disposición de ellos para cualquier tipo de consulta o asesoramiento cada vez que creen que mi opinión es válida cuando tienen que tomar una decisión importante. Y he visto que muchas veces han seguido el camino que les he aconsejado. Siempre en un ambiente de gran afecto. Supongo que esto será de por vida.
-¿De qué empresas de Yabrán se hizo cargo?
-Yo no me hice cargo de ninguna empresa. El día antes de que Alfredo falleciera, él me llamó para perdirme que asistiera a la familia, que su mujer estaba muy afligida. Cuando yo le pregunté cómo estaba, él me dijo: "creo que esto viene para largo, viene bien, pero viene para largo". Yo en ese momento pensé que se iba a entregar a la Justicia. Muchas veces habíamos hablado y mi opinión era ésa, que se entregase a la Justicia. Pero, bueno, no fue así. Por eso es que yo estuve al lado de su mujer y de sus hijos, a los que les tengo un gran cariño, para aconsejarlos en todas las decisiones que tuvieron que tomar, ya sea en su empresa inmobliaria, intereses financieros o incluso en su empresa agropecuaria.
-¿Qué se le vendió al grupo Exxel?
-Bueno, mi carrera siempre fue en la empresa OCA, que nació en Córdoba, de donde soy. En 1987 tuve mi primera participación accionaria de parte de los socios fundadores. Comencé a manejar la empresa descubriendo nichos del mercado postal, que en ese momento era estatal. Fui incrementando mi participación accionaria, hubo una crisis financiera, y se incorporaron como accionistas aportando capital parientes de Alfredo Yabrán. Mi amistad con él databa de 1980, cuando formamos la cámara empresarial del sector. Pero a OCA siempre la manejé yo.
Cuando empezaron las acusaciones a Yabrán, la empresa Ocassa, de clearing bancario, que era de él, sufrió muchísimo. Allí él decide vender y yo decido que OCA compre parte de Ocassa. El quedó con otra parte. Cuando yo negocio con el Exxel la venta de OCA, se le adquirió a Yabrán la parte que le quedaba en Ocassa para vender en conjunto OCA y Ocasa al Exxel. Yo negocié personalmente todo el paquete con Juan Navarro.
-¿Cuál es su relación actual con Juan Navarro?
-Siempre ha sido excelente. Yo fui asesor hasta hace dos años del Exxel en el funcionamiento de OCA y en materia telepostal. A Juan Navarro lo considero un amigo. Pero, a nivel empresario, no tengo ningún tipo de participación, ni nunca la tuve. Es decir, sólo como asesor respecto de la empresa vendida.
Esto no es raro. Fíjese que en todas las empresas que compró el Exxel siguieron como asesores sus anteriores dueños: en Supermercados Norte, siguió Alberto Guil, creo que por tres años; lo mismo ocurrió con Paula Cahen D´Anvers, y también en Blaistein e Hipermercado Devoto.
-¿Quién es Francisco Gázquez Molina?
-Es una persona que también fue muy amiga de Alfredo Yabrán. Paco, como le decimos. Estuvo con él en Ocassa. Es un gran auditor de empresas. El se ocupa hoy de ayudar a la familia en la empresa agropecuaria.
-¿Entonces él es hoy el mayor hombre de confianza de la familia?
-No, no. Es un amigo personal. La herencia de Yabrán quedó en manos de su mujer y sus hijos. Ellos, para todo lo que es inversiones, antes más, ahora menos, recurrieron a mi consejo. Gázquez es un amigo que, por su gran experiencia empresarial y bajo mi consejo, bajo mi sugerencia y a instancias mías, colabora con la familia en la parte agropecuaria.
-¿Invirtió dinero o es socio de Daniel Hadad en la reciente compra de Canal 9 o Azul TV?
-Me interesa esta pregunta especialmente porque mi nombre salió publicado vinculándolo con esa operación. No, no invertí un sólo peso en ese negocio, nunca estuve en el negocio de los medios de comunicación. No compré Canal 9 como se dijo. Quizás esto también sea producto de los mitos y misterios armados sobre Alfredo Yabrán. También debe haber influido mi relación con Daniel Hadad, mi amistad con él habrá llevado a pensar que yo participé en esa compra. Repito, no tengo nada que ver con la adquisición de Canal 9.
-¿Desde cuándo es amigo de Daniel Hadad?
-Mi relación es de hace muchos años. El conocimiento nace porque una hermana mía, Lorena, la más chica, que falleció en un accidente, trabajó con Hadad. Yo tengo por él una gran estima, me parece que es un periodista exitoso.
-¿Por qué cree que lo relacionaron con Hadad en la compra de Canal 9?
-Mire, hace mucho tiempo, estando yo al frente de OCA, Hadad un día me preguntó si no necesitaba gente especialista en el tema de logística, porque él tenía un amigo que había sido compañero en el colegio secundario. Incorporé a esa persona a OCA, estuvo conmigo unos dos años hasta que yo me retiré de la empresa. Esa persona era Sandro Scaramelli, al que ahora, cuando Hadad adquiere Canal 9, lo lleva como director o gerente general del canal. De esto debe haber surgido la errónea vinculación que hicieron de mí con Canal 9.
-¿Hadad le ha pedido algún asesoramiento últimamente?
-No, no. Yo con él tengo charlas de amigos. Nunca me pidió ningún asesoramiento referente a ninguno de sus negocios. Lo que pasa es que yo no soy un hombre de medios.
-¿Usted cree que Hadad estaba en condiciones de comprar un canal de TV?
-En las condiciones que hemos visto que se compró Canal 9 no tengo dudas. El hizo de Radio 10 una radio muy exitosa, de la que vendió buena parte a un grupo norteamericano, y supongo que de esa venta le deben haber surgido fondos para realizar la actual inversión. Además, por lo que he leído, a Canal 9 lo han comprado con un cash relativamente bajo para este tipo de negocios.
-¿Tiene alguna relación con la política en la actualidad?
-No, no, ninguna. Además, como la mayoría de mis inversiones en bienes está fuera del país, sería irresponsable de mi parte dar opiniones políticas. No estoy metido en política. Lo único que puedo decir, desde mi punto de vista de empresario, es que hoy el país está pasando por un momento en el que es muy difícil invertir porque las reglas de juego no están claras y porque lamentablemente se vislumbra una campaña política que tampoco es clara.
-Entonces, ¿su único amigo en la política ha sido Fernando de la Rúa?
-Bueno, lo que pasa es que lo conocí no en la política, sino en Córdoba, antes de 1987. Y después cuando actuó como abogado en OCA. Yen 2000, cuando era presidente, lo fui a saludar a la Casa Rosada como amigo porque no lo había hecho antes.
Perfil
- Héctor Fernando Colella nació en Capital Federal el 30 de agosto de 1955, pero se crió en la capital cordobesa. Se recibió de abogado en Córdoba, está casado y tiene seis hijos.
- Su oficina de Carlos Pellegrini 125 luce elegante y prolijamente ordenada. Resaltan la madera y las bibliotecas con libros de derecho.
- Comenzó su carrera empresarial en Córdoba a mediados de los años setenta en OCA, a los 18 años, cuando esa empresa era de dueños cordobeses.
- La llegada de la democracia, en 1983, halló a Colella en el doble rol de empresario privado y asesor de gabinete del primer ministro de Economía del gobierno de Eduardo Angeloz, Luis Serrano, durante un año y medio. "En esa época tenía simpatías con el radicalismo", admite hoy.
- En 1985, OCA tenía graves problemas financieros, y Colella recurrió a su amigo Alfredo Yabrán, a quien ya conocía de la cámara empresaria del sector postal. Así entraron como accionistas la cuñada y el concuñado de éste. Desde ese momento, OCA nacionalizó su mercado y comenzó un exitoso período de negocios.
- En diciembre de 1997, Colella negoció con Juan Navarro la venta de OCA al grupo Exxel, en unos 450 millones de dólares. Siguió como asesor externo de la empresa hasta principios de 2000.
- En la actualidad, Colella admite seguir siendo el más influyente consejero de la familia de Yabrán, pero que vive más tiempo fuera del país que en Buenos Aires. "Viajo mucho a Estados Unidos y a Uruguay. También a algunos países de Europa."



