Sugerencia
Que un ciudadano llegue a presidir su país es bastante remoto, pero mucho más lo es, que después se convierta en padre de otro jefe de Estado en funciones. Es lo que le sucede a Luis Lacalle Herrera, cuyo hijo, Luis Lacalle Pou, gobierna actualmente Uruguay.
Días atrás, paseó su estilo campechano y descontracturado por Tucumán, invitado por la fundación Federalismo y Libertad, que celebraba su décimo aniversario de existencia.
A Lacalle Herrera le tocó integrar una “cumbre” de expresidentes latinoamericanos, junto al colombiano Álvaro Uribe y el paraguayo Federico Franco. Al firmar los tres la “Declaración de Tucumán” (un conjunto de acciones para defender la democracia asediada por “una ola autoritaria”), observadores locales interpretaron que se plantaba la semilla de un “Grupo Tucumán” que pueda funcionar como contrapeso del “Grupo Puebla”.
Fuera de tanto protocolo le pregunté cómo manejaba la relación, siempre delicada, padre-hijo, en su caso agravada por su amplio expertise en la tarea presidencial. Reconoció que solo le envía esporádicos mails simplemente titulados “sugerencia”, con escuetos comentarios e ideas que con el correr de los días a veces ve implementados y otras, no.







