
Teoría de la canilla
Uno de los tangos que canta Adriana Varela, “De la canilla” (música de Jaime Roos), cuenta en sus versos (de Raúl Castro, uruguayos ambos) la historia de un tipo solitario, amigo de garufas ramplonas, desganado de amores en serio, en cuyo bulín nunca disfrutó de compañía estable. Para explicarlo mejor, el poeta recurre a esta elocuente imagen: el tipo nunca se permitió la dicha secreta de descubrir –quizá por la mañana– una bombachita colgando de la canilla del baño. La última estrofa le brinda este sabio consejo: “Besala como sabés,/ regalate la poesía/ de vivir en compañía/ de la mujer que querés./ Convencete que podés,/ no te vayás a Sevilla,/ que vas a perder la silla/ y la alegría más bonita/ de encontrar la bombachita/ colgando de la canilla”.
El sociólogo intimista Erotilio Peribáñez ha observado que cada vez hay más varones adultos que se comportan como el paparulo del tango, que prolongan su adolescente inmadurez hasta casi peinar canas. “Nadie vaya a pretender que un fulano de treinta años sea gentil y caballerazo, ni que revele las pautas de aplomo exigibles a esa edad, ni que sea de palabra confiable, ni que luzca juicio ponderado cuando la vida lo enfrenta a serias disyuntivas… Caramba –se aflige–, los muchachos de hoy van en sentido opuesto al que emprenden las mujeres, mucho más lúcidas y perspicaces desde que superaron la reclusión doméstica y ampliaron su espectro de actividades; desde que sumaron atractivos intelectuales a su habitual coquetería y a sus ganas de agradar.”
Peribáñez se valió del tango para elaborar su teoría de la canilla, capítulo medular de su reciente libro Al rescate del botarate, un enjundioso estudio sobre la personalidad actual de la muchachada masculina. Para su realización utilizó estudios desarrollados en el nivel nacional por organismos oficiales y por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Estas son las principales conclusiones: el 75 por ciento reconoce tener sólo parejas ocasionales; el 87,4 por ciento ingiere a diario bebidas alcohólicas (y hasta tres litros de cerveza); en el conurbano bonaerense, el 12 por ciento admite emborracharse hasta cuatro veces por mes; el 82 por ciento tiene mejor relación con mamá que con papá… A ellos se debe que el consumo de pasta básica de cocaína (el “paco”) se haya triplicado a contar desde 2005.
“El auge de la juvenilia perdularia ha echado a perder unos cuantos valores… La bombachita colgando de la canilla del baño es un símbolo romántico, de confiabilidad afectiva y, tal vez, de amor perdurable”, dice Peribáñez.
Y todo parece indicar que la canilla de su teoría gotea lágrimas.





