
"Tez cobriza y baja estatura"
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Una vez y otra el fantasma de la discriminación vuelve a aparecer y a infamar una realidad que no termina de sorprendernos desagradablemente. El incidente ocurrido en Ezeiza con tres hermanos que debían viajar a Miami, agredidos y humillados por personal de la Dirección de Migraciones y de la Policía Aeronáutica debido a su aspecto físico, es una afrenta que nos hiere a todos y que reclama de las autoridades medidas enérgicas para determinar fehacientemente qué es lo que sucedió, a fin de que se castigue a los responsables de esos abusos y se impida su alarmante reiteración.
La tez cobriza y la baja estatura fue en este caso el elemento de convicción . Se tomó viajeros por bolivianos o paraguayos; cuando exhibieron sus documentos, se los supuso falsos, Fueron maltratados y agraviados y se los forzó a desistir del viaje, no sin antes haber formulado una denuncia contra ellos, precisamente por falsificación de documentos. El Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia (Inadi) ha tomado cartas en el asunto y patrocina la demanda judicial iniciada con este motivo.
Pero el caso tiene antecedentes cercanos y deplorables, lo que indica que esas aberrantes prácticas discriminatorias distan de ser hechos aislados, imputables al circunstancial humor de algún funcionario torpe; a fines del año pasado una madre boliviana y sus hijos argentinos que estaban en viaje de regreso fueron retenidos en la frontera, sometidos a un trato vejatorio y devueltos al país vecino. En ocasión de la reciente Feria del Libro, nos cupo la vergüenza de que el prestigioso economista bengalí Muhammad Yunus fuese demorado en Ezeiza durante cuatro horas, en tanto personal de una compañía aérea lo molestaba por su aspecto y lo hacía objeto de pullas.
Estas son historias que se conocen, en parte por lo llamativo de sus características y también por haberse muy pronto demostrado lo infundado de las sospechas despertadas. Naturalmente, debe haber otros casos de los que nada se sabe, traducidos en maltratos consentidos o minimizados a un nivel anecdótico. El incidente de los frustrados viajeros a Miami indignó, en buena medida, porque afectó a compatriotas que tenían sus papeles perfectamente en orden, al igual que lo sucedido con Yunus, extranjero de procedencia remota, por completo ajeno a las malquerencias locales.
Pero cuando las personas que enfrentan los controles para la acreditación de identidades son realmente de nacionalidad boliviana, paraguaya o peruana, ¿qué es lo que ocurre? Es éste el otro aspecto de esta deplorable cuestión, por desgracia demasiado fácil de imaginar. Bien está que se extreme la vigilancia, que se inhiban ingresos indebidos y que se respeten las formalidades establecidas, pero duele pensar en las vejaciones y atropellos a que imponen al calor de un racismo absurdo "aunque la palabra no sea técnicamente adecuada" o de una xenofobia perversa.
Es posible "y probable" que una sórdida retahíla de ofensas, de desplantes denigrantes, de intimidaciones, constituya el innoble cortejo de muchos traslados migratorios realizados o frustrados. Nada de eso le hace bien al decoro del país y es necesario adoptar medidas tajantes para desterrar estos detestables comportamientos.






