Tiempo de reflexión responsable
El ex presidente argentino escribió este texto poco antes del accidente que hizo necesaria su hospitalización. Por Raúl Alfonsín Para La Nación
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Como nunca antes, Buenos Aires está recibiendo en estos días a dirigentes, jefes de Estado o de gobierno en funciones, o que lo han sido antes o lo serán después, que representan a más de un centenar de partidos políticos adscriptos a la socialdemocracia de todo el mundo. Primero en un seminario organizado conjuntamente por las fundaciones Jean Jaurés y Fuali, y luego en una reunión del Consejo de la Internacional Socialista, se analizarán las distintas alternativas para solucionar los problemas de un mundo monocolor cuyos signos preponderantes son hoy el bienestar para pocos y la exclusión para la mayoría. La muy en boga "tercera vía" confrontará (es una licencia del lenguaje, porque lo que se debatirá son ideas y propuestas) con otros caminos alternativos al capitalismo actual que reconoce como verdades esenciales el decaimiento del Estado y el endiosamiento del mercado. Si alguna vez el Estado de bienestar significó la modernización del sistema económico mundial, después suplantado por lo que se dio en llamar la revolución conservadora, tal vez el remozamiento de aquél sea lo que deba imponerse ahora. Claro que sin dejar de tener en cuenta las diferentes experiencias de los países que han alcanzado un avanzado estado de desarrollo y aquellos que, como el nuestro, se ven aún sumidos en el desalentador esquema del subdesarrollo estructural.
Como viene afirmando el candidato a presidente de la Alianza, Fernando de la Rúa, el nuevo camino debe transitar por los senderos del desarrollo económico y el desarrollo social, las nuevas formas del progresismo, que no desconoce la subsistencia de la Nación, y por ende de los intereses nacionales, cuya sumatoria desemboca en el interés regional plasmado en la integración que se inició por la iniciativa conjunta que tuvimos en 1985 con el presidente brasileño José Sarney.
Compromiso solidario
El concepto más importante que comparten los países miembros de la Internacional Socialista es el compromiso solidario entre todos los pueblos y la reivindicación de la persona humana como destinataria de nuestras políticas. Por ello muchos de nuestros esfuerzos estarán destinados a pergeñar soluciones al problema de la deuda externa, que agobia nuestras economías, lo que debería incluir una reforma integral de los organismos internacionales de crédito, para colocarlos al servicio de la comunidad universal a la que con lucidez se refirió Savigny ya en 1849 en su Sistema de derecho romano actual . Personalmente considero que la denominada "tercera vía" no puede ser un camino intermedio entre el Estado de bienestar y el capitalismo de mercado, sin controles ni regulaciones. Más bien me parece que debería estar enmarcada entre ese Estado de bienestar y el socialismo tradicional, dentro de un cuadro de desarrollo inclusivo, en el cual la libertad y la igualdad sean sus piedras basamentales. Mucho menos creo que el nuevo camino signifique la utilización de tratados de defensa -como la OTAN- para suplantar al organismo natural para resolver los conflictos internacionales, esto es, las Naciones Unidas.
Es tiempo de regocijo porque somos anfitriones de tan altas personalidades y representaciones. Pero esencialmente es tiempo de profundas reflexiones y de la asunción de las responsabilidades que el mundo espera de los socialdemócratas.

