Toda sandalia es política
Son los calzados mas populares del Brasil. De la favela al country, las sandalias Havaianas eran un símbolo compartido; hoy son signo de contradicción y parte de la batalla cultural.
Los problemas empezaron con la campaña navideña de Havaiana: en el spot publicitario la actriz Fernanda Torres (“Ainda stou aquí”) invitó a no empezar el Año Nuevo con el pie derecho. “Lo que yo deseo es que empieces el Año Nuevo con los dos pies: los dos pies en la puerta, los dos pies en el camino, los dos pies en el juego, los dos pies donde tú quieras”.
Pareciera un llamado a una síntesis superadora. Pero la ultraderecha lo tomó como un ataque directo. El hijo de Bolsonaro se filmó arrojando un par de Havaianas a la basura. Sus seguidores llamaron a boicotear a la marca y a usar Crocs.
En una sociedad tan polarizada ni las sandalias están a salvo. Porque todo calzado es político. Y -con perdón del exceso de esdrújulas- toda prenda carga con una estética, una ética y una política.
Y además:
Las Havaianas tomaron su diseño de las tradicionales sandalias japonesas zori. “La gente hizo un escándalo de la nada”, dijo Rosilea Moreira, trabajadora social. “Esto no es de izquierda o de derecha. Ponerse un par de sandalias y disfrutar de la playa, eso es Brasil” sostiene. ¿Será posible seguir pensando así?




