
Más de lo mismo
“Se merecía descansar” (Del entorno de Sergio Massa sobre su viaje al Caribe)
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Fue solo un momento, pero estremecedor. Volvió a la mente el recuerdo de la falta de tobilleras electrónicas para presos durante la pandemia. ¿Qué disparó esa evocación? El viaje de Sergio Massa al Caribe con su esposa, Malena Galmarini, en aviones privados tanto de ida como de vuelta. ¿Será que nos quedamos sin aviones de línea?, ¿estamos a las puertas de un cataclismo aeronáutico?
Largue los antidepresivos, querido lector. Suelte los betabloqueantes y deje de temblar. Lo ocurrido con los Massa yendo a celebrar los 30 años de casados con un grupo de amigos del colegio secundario a la isla de Barbados, saliendo desde Montevideo y volviendo por Paraguay en aviones de empresarios también amigos en un fallido “operativo distracción”, es más de lo mismo. Tranquilo. Si Adorni, entonces funcionario, subió a su esposa a un avión oficial para que viajara gratis a Nueva York, ¿por qué la actual senadora bonaerense Malena Galmarini iba a rechazar el regalo de empresarios tan generosos como desinteresados?
“Es que Adorni era funcionario nacional y le cabían las generales de la ley nacional de ética pública”, diferencian los protectores del matrimonio Massa. Claro: sucede que la provincia de Buenos Aires carece de una norma en la materia porque sus legisladores la vienen esquivando como vago a la pala. Por lo demás, ¿hace falta una ley para tener ética?
Y le hago más preguntas para ratificar que nada cambia, que “todo pasa” como decía el antecesor del “nucahúmeda” de Tapia y de su ladero Toviggino. Acaso ¿no se siguen usando aeronaves sanitarias para campañas electorales?, ¿cuántos parientes y amigos de funcionarios hubo, sigue habiendo y habrá en cargos públicos con sueldos portentosos, idoneidad nula y castigo ausente?, ¿no tiene la impresión de que detrás de cada gran hombre ya no hay una gran mujer sino un testaferro indigente?, ¿cuánto falta para que tengan justicia las víctimas de la embajada de Israel, de la AMIA, de las inundaciones de La Plata y del fentanilo mortal?, ¿demorarán los decomisos de la corrupción tanto como para perder todo valor económico?
¿Se acuerda de las sillas de rueda para el PAMI abandonadas en un depósito?, ¿y de los recibimientos oficiales en el aeroparque a las vacunas rusas contra el Covid-19 mientras se bloqueaba la llegada de las de otras procedencias? ¿y del yate Bandido con el ídem en libertad siguiendo con sus negocios? ¿y de los dólares del vestidor bonaerense y de la bodega patagónica?, ¿por qué parte de la política siempre tiene cobertura y los medicamentos más modernos y curativos no?
No se amargue, querido lector, que ya bastante tienen los Massa con el planteo que les debe haber hecho Moria Casán a la vuelta del aniversario de casados en patota. Se fueron de viaje justo cuando se estrenó la serie de “mami Mo”, como llama Sergito a su suegra karateca.


