Trump y Kim Jong-un en su laberinto

Federico Merke
Federico Merke PARA LA NACION
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23 de abril de 2017  

Partamos de dos realidades: la "paciencia estratégica" de Estados Unidos hacia Corea del Norte no funcionó y Corea del Norte será un Estado nuclear con pleno poder de disuasión en los próximos años si logra desarrollar con éxito su programa balístico intercontinental. El desafío entonces ya no es cómo prevenir una Corea del Norte nuclear sino más bien cómo disuadirla. El desafío, también, será cómo prevenir que Corea del Sur y Japón, amenazados por los misiles norcoreanos, decidan desarrollar sus propios programas nucleares en lugar de seguir confiando en la protección de Estados Unidos.

La opinión pública en estos países está cambiando. Aunque predomina un sentimiento antinuclear, cerca de la mitad de los surcoreanos cree necesario desarrollar armas propias. En Japón la opción nuclear tiene menos apoyo, pero suele resurgir cada vez que Kim Jong-un prende un fósforo. La opción nuclear incluso fue sugerida por Donald Trump en su obra inconclusa y contradictoria escrita en sus muchos tuits de campaña. Sumemos a China y a Rusia al análisis, dos países con armas nucleares, y el resultado es una región en donde la incertidumbre estratégica no deja de crecer.

Si se descarta el escenario en el que Corea del Norte abandone su programa nuclear, a Trump le quedan básicamente tres opciones: puede castigar a Corea del Norte y lanzar un ataque; puede incrementar la postura disuasiva de Washington y sus aliados en Seúl y Tokio y, por último, puede desarrollar una política transaccional con el líder Kim Jong-un.

La primera opción sería un golpe letal contra el programa nuclear norcoreano, pero tendría consecuencias catastróficas. Implicaría una retaliación de Corea del Norte sobre Corea del Sur y dejaría a todos en una peor situación. La segunda opción parece por ahora el camino elegido y busca prevenir un avance del programa nuclear mediante amenazas creíbles que también provengan de China. Esta opción podrá demorar el programa nuclear, pero difícilmente evite que Corea del Norte se convierta en el futuro en un Estado nuclear.

La opción transaccional es la de resultados más inciertos. El bilateralismo de Trump podría arribar a un resultado deseable por él y por Kim pero podría tener resultados adversos en Seúl y Tokio. A veces es tan difícil asegurar a tus aliados que los vas a proteger como amenazar a tu adversario de manera creíble. Más aún, es claro que Kim Jong-un dice poco, pero también es claro que Trump no revela sus preferencias, porque no puede, no quiere o simplemente porque no sabe cuáles son. A estas alturas, "America First" fue una buena idea.

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