
Un choque de culturas
Diferencias culturales. La Corona
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AMSTERDAM.- La ligereza con la que se habla de la "guerra sucia" en la prensa holandesa llevó a dos argentinas, una en Amsterdam, la otra en La Haya, sin conocerse entre sí, a iniciar una espontánea campaña de esclarecimiento.
Susana Menéndez, asesora privada de la ministra de Salud de la ciudad de Amsterdam y radicada aquí desde hace 23 años, ha dado más de una docena de entrevistas con el deseo, no siempre satisfecho, de hacerle entender a la gente que "no es lo mismo lo que ocurrió en Chile que en la Argentina, que Videla ya está detrás de las rejas y que nuestra justicia está haciendo un esfuerzo por esclarecer las cosas".
Graciela Prosperi vive en Holanda desde hace cuatro años pero su indignación es similar. "Me duele ver cómo los holandeses a menudo juzgan uno de los períodos más difíciles de nuestra historia prejuiciosamente y fuera de contexto", señaló recientemente en un artículo publicado por el periódico Haagsche Courant bajo el título "Den una oportunidad a Máxima Zorreguieta".
En su hogar ubicado en el corazón de la capital, Graciela dijo estar convencida de que las críticas son fruto de un "choque de culturas distintas". Y estas diferencias son tan profundas que la convencieron de crear un centro de Servicios Culturales Argentinos de modo de ayudar a los holandeses a comprendernos mejor.
"La sociedad holandesa es muy moralista y tiende a ver todo en términos de goed (bueno) o fout (malo). Son menos emotivos que nosotros y es por eso que ni siquiera se imaginan lo que están haciendo cuando empujan a Máxima a avergonzarse de su padre. Pero hay que decírselo. Porque es mucho pedirle a una argentina que esconda a su padre quien, dicho sea de paso, no vendría a cumplir una función pública sino a acompañar a su hija en el día más importante de su vida."
La Corona
AMSTERDAM.- La aparición de Máxima en el firmamento político está entreteniendo a rabiar a los expertos. La Nación reunió a dos en la Universidad de Amsterdam, W. T. Eijsbouts, director del Centro para Estudios Constitucionales Europeos, y el especialista en monarquía constitucional profesor Jan Herman Rustman.
Una hora de diálogo resultó en la conclusión de que el supuesto "peligro" de que Máxima ocupe alguna vez un papel constitucional importante es un mito.
El poder legislativo es el que tiene "la manija". Si la pareja, por ejemplo, tiene un hijo y Guillermo Alejandro muere en el trono cuando éste todavía es menor de edad, Máxima podría convertirse en una regente. Pero esto deberá ser aprobado antes por el Parlamento.
Lo mismo ocurriría si se descubre que el heredero está siendo educado bajo principios no democráticos. "El artículo 29 de la Constitución dice claramente que el Parlamento puede retirar de la sucesión al trono a todo aquel que considere que no está en condiciones de ocuparlo", sentenciaron los académicos.
Escenarios similares fueron explorados antes de la boda de la reina Beatriz con Claus von Amsberg, en 1965. El novio había servido en la 90ª división Panzer en Italia entre marzo y mayo de 1945. Nunca entró en acción pero eso no impidió que se lo tildara de "jerarca nazi".
El profesor Eijsbouts todavía recuerda los gases lacrimógenos y el paso de los tanques anti-disturbios para frenar a los manifestantes en la ceremonia de coronación, en 1980. Pero tanto él como su colega sostienen que la experiencia no fue más que anecdótica. "La Casa de Orange está acostumbrada a lidiar con este tipo de inconvenientes -señaló Rustman-. Es algo que parece que corre en sus venas".



