Un gobierno sin DT
“Le recomendamos otra cosa” (De Sebastián Morales Cortés, estilista de la selección de fútbol de Estados Unidos)
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Hoy es todo fútbol. Ansiedad hasta que empiece el partido y taquicardia hasta que termine. Después, veremos qué hacer. Hay solo dos opciones: salir a la calle a gritar de alegría o quedarse en casa agotados, casi angustiados como cualquier domingo a la tarde, buscando argumentos para persuadirnos de que salir segundos también es muy bueno. Mientras lee esto, querido lector, si quiere diga el latiguillo de moda “anulo mufa”, no me voy a ofender.
Pero mientras esperamos el quizás último partido mundialista de Lio Messi, la única figura que nos une colectivamente, no estaría demás mirar en el espejo retrovisor la coincidencia temporal entre la selección argentina y el gobierno nacional y sus dispares resultados.
Desde que llegó Scaloni como DT, en 2018, hubo pocos sobresaltos y compartimos la euforia colectiva al ganar la Copa América 2021 a Brasil, y en el Maracaná. No podríamos decir lo mismo del equipo de Alberto Fernández, que lleva tres años de desaciertos. No hace falta recordar la catástrofe de la pandemia –ni el vacunatorio VIP que ahora Ginés González García dice que no existió, aunque por eso lo eyectaron del Gobierno-, la fiesta clandestina de la primera dama en Olivos, el más de un millón de alumnos que abandonaron los estudios por no poder acceder a las clases virtuales por el cierre de las escuelas. Pero, si no nos olvidamos de “la mano de Dios” a los ingleses en 1986, tampoco deberíamos borrar las tragedias argentinas, justamente para no repetirlas.
¿Hay un secreto por el que el equipo de Messi esté dónde está y el Gobierno cayó como ha caído? La respuesta es obvia: meritocracia. Para acompañar a Messi, Scaloni eligió a los mejores jugadores de fútbol del país, no a parientes o a amigos como sucede cuando se escogen figuras para manejar los puestos más delicados del Estado. Y los jugadores saben qué papel les tocan y tratan de cumplirlo lo mejor posible. Hasta Emiliano “el Dibu” Martínez dio una clase de ubicación cuando, al perder una apuesta, aceptó el consejo de un experto. “Le recomendamos otra cosa [de lo que Martínez quería hacerse]”, contó esta semana Sebastián Morales Cortés, el barbero colombiano del seleccionado de Estados Unidos, autor de la bandera argentina que el arquero argentino luce entre su pelo. ¿Qué hubiera hecho el equipo de Alberto Fernández al perder una apuesta? ¿Hubiera escuchado a un experto o hubiera improvisado? ¿Hace falta una respuesta o es obvia?








