Un mundo cada vez más asexual y más vegano
La historia ocurre como tragedia y después como farsa. Pero el futuro, suele presentarse a modo de chiste: cuando aparece algo nuevo en el horizonte, la primera reacción ante esa extrañeza que nos provoca es reírnos. Nos burlamos de los veganos y los asexuales, pero en Occidente hay encuestas que muestran unos resultados inquietantes: el veganismo crece progresivamente al tiempo que se vive una fuerte recesión sexual.
Los jóvenes se inician cada vez más tarde en las relaciones sexuales y suelen tenerlas menos que sus antecesores. Está recesión está relacionada con la disminución del contacto físico en sí mismo, agudizada por la pandemia. ¿Puede hablarse de cierta “asexualización social” vinculada al descenso del interés sexual? Al mismo tiempo, el veganismo crece con fuerza en los países desarrollados mientras aumentan las dietas bajas en carnes en los sectores más jóvenes.
El veganismo “se ha ido transformando en un movimiento de estilo de vida al que se le han sumado preocupaciones ambientales y sanitarias. Es un dato clave la pacificación de las costumbres” apunta la socióloga Nina Gheihman. ¿Estamos ante las puertas de un futuro vegano y asexual? ¿Un mundo feliz y desapasionado, quizás un tanto más aburrido? Hagan sus apuestas.
Algo más
Ser asexual “significa dejar de ser rara, diferente, necesitada de terapias; significa que está bien no sentir atracción sexual y que no es algo malo, es mi orientación” explicó hace unas semanas para La Nación Alejandra Gavidia, Miss Universo El Salvador 2021. Se trata de una revolución (a)sexual que va ganando cada vez mayor visibilidad y lucha por su reconocimiento.









