Un vacío que afecta a la ciudad

Luis J. Grossman
Luis J. Grossman PARA LA NACION
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17 de noviembre de 2016  

Para los miles de paseantes que caminan por la calle Florida, es un misterio la extraña ausencia que se percibe en la cuadra comprendida entre la avenida Córdoba y la calle Paraguay.

Ese tramo, que empieza con la imponente esquina del Centro Naval y conserva en la otra la confitería clásica de este sector de la ciudad, es un inmueble que está próximo a cumplir un siglo y era la sede de una proverbial tienda departamental de la ciudad de Buenos Aires.

Aquellos que se acercan con curiosidad a las vidrieras pueden ver un vasto espacio vacío y, cuando están abiertas las persianas de los escaparates que dan a la calle San Martín, advierten que ese gran recinto atraviesa por completo la manzana. Cuando están encendidas las luminarias del enorme salón, el efecto es más patético, porque la soledad y el vacío se hacen más notorios.

Dice la leyenda que en 1835 se le ocurrió a un ciudadano londinense, el señor Harrod, instalar un quiosco en la puerta de su casa. Parece que le fue bien, al extremo que llegó a levantar la más grande tienda departamental de la capital británica.

Más tarde, la única sede que Harrods instaló en el exterior fue la de nuestra ciudad. Eso ocurrió en 1914 y, en 1920, tuvo una ampliación que llevó su superficie a más de 50.000 metros cuadrados. Su slogan era: "Todo para todo el mundo en todas partes".

La fachada de Florida está por cumplir un siglo y la construcción ocupa una cuadra completa sobre San Martín y sendos frentes parciales sobre la avenida Córdoba y Paraguay. El frente sobre la peatonal abarca el espacio mayor de esa cuadra. Según cómo se mida el tiempo de su pasividad, ésta es de cuarenta o veinte años, lo que para el caso es lo mismo. Porque esta tienda revela, por el esfuerzo del propietario que debe ser reconocido, una notable calidad constructiva y un buen estado de equipamiento. Según afirma el arquitecto Rodolfo Miani, socio del estudio que tuvo a su cargo un proyecto para la refuncionalización del comercio, los ascensores funcionan como en el pasado y sólo faltan escaleras mecánicas.

El cierre prolongado durante décadas del frente principal sobre la arteria más popular -Florida 877- entristece una cuadra esencial de Florida, y el espectáculo que ofrece el frente que da a la calle San Martín es aún más impactante: como la escenografía de un thriller de suspenso, hay una sucesión de vidrieras pintadas con el clásico "verde inglés" que multiplican hasta el infinito la sensación de vacío.

Pero la ausencia a la que aludimos es más amplia si se advierte que ha privado a los porteños y los turistas en general de la experiencia peculiar que comporta una tienda por departamentos. El propio Harrods londinense original, El Corte Inglés, Printemps, La Rinascente, Macy's o Marks & Spencer, son, entre otros, ejemplos vigentes de este modelo comercial en las grandes capitales, e incluso en competencia abierta con los shopping centers.

Para decirlo en pocas palabras, los límites que el derecho de propiedad debería aceptar se condicionan con claridad cuando se ve resentido el desarrollo de un sector clave de la ciudad y cuando se lesionan los derechos de la ciudadanía en general.

Al tratar este tema, y por afinidad el del edificio que ocupa la Administración de Parques Nacionales (APN) frente a la Plaza San Martín, estuvimos de acuerdo en afirmar que ni el propietario del inmueble donde estuvo la tienda Harrods ni la APN tienen derecho a despojar a la capital argentina de dos piezas vitales que completarían y revitalizarían un distrito tan calificado del área central.

Arquitecto y director general de Casco Histórico

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