
Una forma de filicidio
Pienso que es una irresponsabilidad dejar a los hijos -sin más ni más- con alguien que no sea de nuestra total y más absoluta confianza.
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Hace unos días recibí una gacetilla de la Asociación Psicoanalítica Argentina que me llamó la atención y me hizo reflexionar acerca de esta sensación que me sorprende cada vez más, cuando en los medios aparecen niños o jóvenes maltratados por sus padres.
Puedo pensar en el caso Candela o en el de Tomás. Y me refiero a distintas formas de violencia: no hace falta llegar a la muerte. Hablo del descuido de madres y padres que arman una nueva pareja y confían sus niños sin control a estos falsos padrastros o madrastras. Y lo digo como una señal de alarma porque apoyo desde lo personal a las nuevas familias ensambladas. Tengo una familia ensamblada.
Pienso que es una irresponsabilidad dejar a los hijos -sin más ni más- con alguien que no sea de nuestra total y más absoluta confianza. Enamorarse de un hombre o de una mujer no significa que le entreguemos impunemente a nuestros hijos. Eso por un lado. Y por el otro, me refiero también a los casos mediáticos como el del papá de Jésica Cirio, que puede parecer frívolo como ejemplo pero es elocuente, ya que usa el nombre de la hija para aparecer en los medios extorsionándola sistemáticamente. Esta es otra forma de maltrato paterno.
Por eso, cuando recibí la gacetilla que hacía referencia a las investigaciones de Arnaldo Rascovsky en la pediatría clínica y en el psicoanálisis me surgieron estos casos que se hicieron públicos. Rascosvsky estudió el desarrollo de la infancia en nuestra civilización y concluyó que nuestra cultura durante muchas décadas maltrató, mortificó y abandonó a los hijos. Se asombró al constatar la intensidad de la matanza que los propios padres ejercen sobre su progenie, y así creó la noción del filicidio.
El filicidio fue una de las teorías más originales que el psicoanálisis argentino produjo. Ha ejercido una enorme influencia en la cultura pediátrica, en la necesaria educación de los padres para el ejercicio de una paternidad responsable. Allí Rascovsky cuestiona la pureza del amor de los padres.
Convengamos que este no es un tema sencillo y grato de tratar. Hace poco, Andrés Rascovsky, hoy Presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina,(hijo de Arnaldo) en una charla que tuvimos me dijo: "Esta dirigencia política ejerce una forma de filicidio desplazado". Estos padres simbólicos – explicaba- quieren mantener el poder". Mi padre calificaba a la sociedad de filicida porque los dirigentes quieren eternizarse". Cada una de las instituciones trata de mantener su dirigencia e impedir el acceso de la generación nueva". Pensemos en cada uno de los ejemplos cotidianos. Y bien, concluiremos que aunque nos cueste reconocerlo, participamos, de una sociedad con tendencia filicida.






