
Una montaña de ropa en el desierto de Atacama
Estamos en el desierto de Atacama, la meseta ubicada en el norte extremo de Chile que es considerada una de las más áridas del mundo. En un punto de ese desierto descansa (¿?), amontonada, una gigantesca montaña de ropa desechada –suéteres de Navidad, pantalones de confección– de grandes y costosísimas marcas del mundo.
¿Cómo nació y creció esta montaña? Al puerto de Iquique, cada año, llegan 59.000 toneladas de esta ropa. Algo de eso se vende, algo se va en el contrabando, el resto queda abandonado; quedan 39.000 toneladas que no se pueden vender y acaban en basureros en el desierto. Las prendas que quedan permanecen en ese limbo de vestimentas, en esa zona franca, “porque nadie paga las tarifas para quitárselo”, explica a la agencia AFP Alex Carreño, exempleado de la zona de importación del puerto.
“Más es mejor”, ese mantra contraecológico, se aplica también a la industria de la vestimenta. Según estadísticas hoy se está comprando un 60% más de ropa que hace 20 años. En Atacama existe un aceleracionismo extremo de este proceso: ropa que se fabrica para ser abandonada, sin haber pasado antes por su uso.
Algo más
Se dice que la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo. Para hacer un par de jeans se necesitan 7500 litros de agua; se estima que a cada segundo se quema un camión lleno de ropa. Se recomienda reciclar la vestimenta y se puede producir una materia aislante e ignífuga, para aislar y proteger hogares, a cargo de la ONG EcoFibra.






