
Unos son captados y otros, cooptados
1 minuto de lectura'
"En el editorial del 15 de octubre titulado «Aportes al desorden institucional» (con el cual coincido) -escribe Alejandro Olmedo Zumarán-, se lee: «... que se respete plenamente la independencia de la justicia, que los gobiernos no apuesten por un populismo personalista y hegemónico ni atenten contra el sistema político mediante la captación desdorosa de dirigentes opositores». En referencia a la repetida maniobra del gobierno de otorgar cargos y favores a políticos opositores, casos de los cuales el de más repercusión fue el de Eduardo Lorenzo Borocotó. Yo estoy de acuerdo con que a esto se lo llame captación y no cooptación , como muchos políticos llaman a esta maniobra del oficialismo.
"Según un diccionario que obra en mi poder, cooptar significa ´optar en unión de otro u otros . Le pido que por favor me aclare si está bien utilizado el término cooptar en el caso del traspaso de políticos de la oposición al oficialismo o lo correcto es captar ", finaliza el lector.
El término que se emplea en el editorial citado, captación , es correcto, como ´acción de captar , tomando captar en el sentido de ´atraer a alguien, ganar la voluntad o el afecto de alguien . Las voces cooptar y cooptación son empleadas como "tecnicismos", en lugar de captar y captación , por algunos sociólogos y politicólogos. De ellos las tomaron ciertos políticos y de los políticos algunos periodistas, que las han puesto de moda en los medios. Pero cooptar y cooptación significan propiamente otra cosa. La cooptación es un procedimiento para cubrir vacantes característico de las corporaciones, en que los integrantes eligen a los miembros que se incorporan. Posiblemente de una errónea interpretación de la idea de incorporar un grupo a una persona, y sobre todo de la similaridad fonética, haya nacido la confusión entre estos términos. Y a la generalización de la moda también debe de haber hecho su aporte la siempre peligrosa tentación del "tecnicismo", supuestamente más preciso que las voces del lenguaje corriente como son captar y captación .
El orden de los factores
"Leo en LA NACION del 23 de octubre: «Un hombre de 41 años, que se encontraba de picnic junto con su mujer y su hija, murió luego de arrojarse al lago, a pesar de que está prohibido, y luego sufrió un paro cardiorrespiratorio, que no pudo revertir el personal de seguridad del lago». Y me asalta una duda: ¿puede un muerto sufrir un paro cardiorrespiratorio?", escribe Ricardo M. Forno.
Superlativos
Escribe Horacio Barrucand :"En el editorial del 19 de octubre «Del dolor a la vergüenza», puede leerse: «...sin el menor recato por la pobrísima imagen...». Tengo entendido que utilizar la palabra pobrísima en lugar de paupérrima no es incorrecto en casos de uso coloquial, de conversación corriente. Si estoy en lo cierto, ¿no hubiera sido preferible haber escrito paupérrima en el caso citado? Si no lo estoy, le solicito la corrección de mi error".
La forma pobrísimo es tan aceptable como paupérrimo , no solo en el uso coloquial, sino también en el lenguaje escrito. Sobre la terminación -érrimo , leemos en el Diccionario panhispánico de dudas , de la Real Academia Española: "Terminación presente en varios superlativos cultos que proceden directamente del latín: acérrimo (del lat. acerrimus ,superl. de acer ´acre y ´ardiente o violento ), aspérrimo (del lat. a sperrimus , superl. de asper ´áspero ), celebérrimo (del lat. celeberrimus ,superl. de celeber ´célebre ), integérrimo (del lat. integerrimus ,superl. de integer ´íntegro ), libérrimo (del lat. liberrimus , superl. de liber ´libre ), misérrimo (del lat. miserrimus ,superl. de miser ´mísero ), nigérrimo (del lat. nigerrimus ,superl. de niger ´negro ), paupérrimo (del lat. pauperrimus ,superl. de pauper ´pobre ), pulquérrimo (del lat. pulcherrimus ,superl. de pulcher ´pulcro, hermoso ) y salubérrimo (del lat. saluberrimus ,superl. de saluber ´salubre ). Junto a la forma en -érrimo , algunos adjetivos presentan también un superlativo en -ísimo creado sobre la forma española del adjetivo, como asperísimo, negrísimo, pobrísimo y pulcrísimo, igualmente válidos y aceptados en la norma culta; en otros casos, solo existe una forma ( libérrimo , no existe * librísimo ) o solo se admite una de ellas en la norma culta ( misérrimo , no * miserísimo )".
Entrega de premios
Escribe Carlos N. Fornaroli:
"¿Es correcto el empleo de la palabra premiación en la frase «La importancia del evento está dada por la presentación del cantante Alejandro Sanz, que por pocas horas visitará la Argentina para recibir premiación por cantidad de discos vendidos y presentación de uno nuevo»? En el Diccionario hispánico universal (W. M. Jackson, 1953) y en el Diccionario enciclopédico Salvat (1986) no figura. Sólo lo he encontrado en el Pequeño diccionario de la lengua española (Kapeluz, 2004)."
El sustantivo premiación figura en el Diccionario de la Real Academia Española (fue incorporado en la edición de 1984), pero significa ´acción de premiar , es decir, designa el acto de entrega de premios, no el premio. No se puede *"recibir una premiación": lo que se recibe es un premio. En el texto citado por el lector, la voz está impropiamente empleada.
Tangos frente al mar
Desde Chacabuco, Buenos Aires, escribe el licenciado Rodolfo Rodríguez:
"En el bello texto de Esteban Peicovich titulado «La homilía del mar» (sección Última Página), el autor dice que «no contamos con tangos marinos... en la imaginería porteña no hay mar». No es así, pues fértiles poetas del tango acrecentaron el género con bellas páginas como Frente al mar (Mores-Taboada), Adiós, marinero ( Galluci), Marinera (Marín), La novia del mar (Sanguinetti), Tristeza marina (Dames-Sanguinetti) y otros."
Gobierno y poderes
"De acuerdo con nuestra Constitución, la Nación Argentina está gobernada por tres poderes: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Al referirse constantemente al «Gobierno» cuando en realidad se quiere aludir al «Poder Ejecutivo», los medios contribuyen, posiblemente sin advertirlo, a la destrucción de la idea de república en la mente de la ciudadanía", escribe la profesora Delia Malamud.
Lucila Castro recibe las opiniones, quejas, sugerencias y correcciones de los lectores por fax en el 4319-1969 y por correo electrónico en la dirección dialogos@lanacion.com.ar .




