YPF, la primera víctima

Daniel Montamat
Daniel Montamat PARA LA NACION
Los precios internacionales a los que les cerramos la puerta se nos meten por la ventana
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10 de abril de 2013  • 13:04

Los precios de los combustibles (nafta, gasoil) que "se congelan" tienen como insumo un barril de crudo que en el mercado doméstico se comercializa alrededor de los 75 dólares (dólar oficial) y un ajuste sistemático a los índices de inflación real, en función de la evolución de los costos locales.

La medida va a agudizar los problemas de inversión que tiene el sector y va a derivar a la postre en mayores importaciones

Los precios del crudo y de los productos refinados en el mercado local no siguen las referencias internacionales desde hace años, pero dentro de los precios de la canasta energética son los que están más cerca de esas referencias. Alrededor del 70/80% según el producto (dólar oficial). La medida va a agudizar los problemas de inversión que tiene el sector y va a derivar a la postre en mayores importaciones. Las importaciones se hacen a precios internacionales. Entonces, por un lado con precios administrados, controlados y congelados en el mercado doméstico queremos cerrarle la puerta a las referencias de precios internacionales de estos productos. Pero, como importamos cada vez más, los precios internacionales a los que les cerramos la puerta se nos meten por la ventana.

La medida complica a toda la industria, pero por la participación relativa en el mercado de refinación y comercialización, la primera víctima vuelve a ser YPF, la empresa que ahora controla el Estado. YPF tiene alrededor del 55% del mercado de naftas y gasoil. Además, como consecuencia del siniestro en la refinería de Ensenada, ahora YPF debe importar más combustibles a esos precios de referencia internacional que son mayores a los del mercado interno. Si YPF tiene precios controlados y le suben los costos, entre otras razones, por las necesidades de importar más para abastecer su red, va a tener menos fondos para encarar las inversiones en el desarrollo productivo que tenía previsto.

Complicamos más la maltrecha microeconomía energética y las cuentas de una YPF que no tiene acceso al financiamiento internacional

Crece la interferencia y la intervención discrecional en la ecuación de precios y de costos de las empresas y, como consecuencia, la producción nacional de energía va a seguir declinando y el país va a importar más. Un círculo vicioso con fuerte impacto en las cuentas externas y en las cuentas públicas (las importaciones de energía demandan divisas y parte de su costo genera más subsidios públicos). Pero peor, si la medida fuera conducente a reducir la inflación, uno podría resignarse a los problemas sectoriales que genera por un tiempo. Pero es una medida, como otras de control, que ataca los síntomas de la inflación (la suba general de precios), pero no las causas (los desequilibrios públicos financiados con emisión monetaria). Por lo tanto, con esta medida no resolvemos el problema macro de la inflación, y complicamos más la maltrecha microeconomía energética y las cuentas de una YPF que no tiene acceso al financiamiento internacional.

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