
Zócalo
Las palabras viajan para transformarse. El ágora griega se convirtió en el zócalo mexicano. Tienen significados parecidos: es el espacio público por excelencia, un lugar de encuentro para conocerse, para negociar, para discutir. Un espacio humano y, por lo tanto, político. Entre nosotros, la palabra zócalo no superó el nivel raso. Nuestras ágoras se llaman plazas.
Recluida en Santa Cruz, Cristina Kirchner sufrió el viernes un escrache en la residencia de la gobernadora Alicia Kirchner. Horas después grabó un video en el que mostró los daños provocados por los manifestantes y, fiel a su estilo, acusó al Gobierno por los desmanes. Completó su réplica en las redes sociales, en las que retomó sus críticas a los medios. Fue en Twitter donde publicó cuatro fotos de otros tantos conductores de TV con el título: "Cadena nacional de la mentira". La palabra zócalo ganó entonces la escena: ése es el término con el que en la jerga televisiva se nombran los textos editados en la parte baja de la imagen. Las fotos que publicó Cristina tenían los zócalos adulterados. Ahora está pagando el precio de difundir un engaño.
Comprobó, por si hiciera falta, que en la Argentina no es lo mismo estar en el zócalo que ser protagonista en una plaza.







