Aterrizar en la NASA: de paseo al infinito... y más allá
Una visita al mítico centro de lanzamiento de la agencia espacial norteamericana en Cabo Cañaveral, que por estos días cumple medio siglo
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CABO CAÑABERAL.- La dama tiene ya 50 años, innegables: su acta de nacimiento dice 29 de julio de 1958. Pero ella sigue siempre a la vanguardia, dueña de una envidiable capacidad de proyección hacia el futuro. Lo que por entonces no eran más que fantasías -poner algún día un pie en la Luna, sondear los misterios del espacio exterior hasta entonces sólo explorados por la imaginación, escuchar en marcha el poderoso rugido del motor de los cohetes-, la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) lo hizo realidad en un tiempo récord, a la americana.
Claro que eran los años de la carrera espacial, y del otro lado del mapa mundial los éxitos rusos obligaban a no quedarse atrás. Lo cierto es que por entonces lo que hoy es casi rutina -lanzamientos, transbordadores, imágenes del espacio- sorprendían como si un sueño acabara de hacerse realidad.
Esa magia de lo desconocido se recupera apenas se pone un pie en el centro de lanzamiento de la NASA, en Cabo Cañaveral, Florida, para ver en vivo y en directo, a tamaño real, los cohetes que volaron al espacio y forjaron la historia del hombre en la Luna. Este año, cuando se cumple el 50° aniversario de la creación de la agencia espacial norteamericana, es una buena ocasión para la visita, que lleva apenas un par de horas de viaje desde Orlando, donde se concentran los parques de diversiones más populares de Florida.
Area protegida
La primera recomendación es salir temprano: las distancias aparentemente cortas en los mapas son engañosas en la vasta superficie norteamericana, y las visitas al Kennedy Space Center, el nombre de la sede de la NASA en Cabo Cañaveral, merecen un día entero.
El complejo, donde funcionan las plataformas de lanzamiento y el centro de control, se encuentra exactamente en Merritt Island, entre Miami y Jacksonville, sobre una superficie de 55 kilómetros por 10. Por eso es necesario desplazarse entre las distintas instalaciones con el ómnibus del Kennedy Space Center Tour durante todo el día. El vehículo, que comienza sus recorridos a las 10, sale cada 15 minutos y hace el último viaje a las 14.45. Y antes de entrar hay que calcular el tiempo que llevan los minuciosos controles de ingreso: nada de objetos cortantes, nada de baterías descargadas, nada de tijeras ni limas de uñas, aunque ya no es novedad en ningún lugar público y turístico de Estados Unidos.
Curiosamente, a pesar del innegable impacto en el ambiente que tiene el aspecto terrestre de la actividad espacial, gran parte del Kennedy Space Center es un área protegida, con sectores que van del Mosquito Lagoon al Merritt Island National Wildlife Refuge y el Cañaveral National Seashore. El acceso a estas áreas es muy controlado, y justamente por eso se conservan y se puede ver numerosas especies animales, en especial aves marinas. Si hay intenciones de visitar también estas áreas protegidas, hay que prever desde luego mucho más tiempo que la simple jornada que lleva el Visitor Complex del Kennedy Space Center.
Grandes simuladores
Las instalaciones actuales son herederas de la carrera lunar: la NASA empezó a comprar estos terrenos a principios de los años 60, cuando el programa para llegar a la Luna ya se preveía en tres etapas: Mercury, Gemini y Apolo. Junto a la entrada misma del complejo se encuentra el Rocket Garden, donde se puede ver los auténticos cohetes Redstone, Atlas y Titán, y es posible treparse a las cápsulas del Mercury, el Gemini y el Apolo, a veces haciendo contorsiones y asombrándose de la resistencia de los astronautas en espacios tan pequeños. Brillantes bajo la luz del sol o iluminadas al anochecer, estas siluetas que apuntan como flechas al cielo proporcionan las primeras emociones en los chicos que sueñan con Buzz Lightyear y sus viajes al infinito... y más allá .
Muy cerca, los más pequeños tienen también un área de juegos expresamente pensada para ellos, por supuesto ambientada según todos los cánones espaciales, dos cines IMAX y un simulador educativo para entrenarse con todo realismo en un viaje a Marte, Mad mission to Mars 2025 . Un poco más allá, una réplica en tamaño real del Explorer, acompañado por un tanque de combustible y dos cohetes de lanzamiento: y si se quiere sentir en el cuerpo la experiencia del lanzamiento, no hay que perderse la última atracción creada por la NASA: el Shuttle Launch Experience, presentado por auténticos ex astronautas del programa de transbordadores. Sonido, luz y por supuesto mucho movimiento completan la ilusión del despegue.
Como astronautas
Por otra parte, para ver más, la NASA ofrece tres tipos de visitas al complejo: el NASA Up Close recorre las áreas industriales y permite ver el cuartel general de la agencia y las instalaciones de aterrizaje de transbordadores; el Cape Canaveral, Then and Now es una recorrida por las plataformas de lanzamiento de los programas Mercury, Gemini y Apolo, que incluye paradas en el Air Force Space & Missile Museum y en el sitio donde se produjo el incendio del Apolo 1, y el abarcativo Kennedy Space Center Tour es el circuito que sale con el ómnibus cada 15 minutos.
Esta visita está incluida con la entrada, y lleva a los turistas hacia las plataformas de avistamiento de lanzamientos, el International Space Station Center, el lugar donde la NASA está preparando los componentes de la Estación Espacial Internacional, y donde se exhiben réplicas de los lugares donde viven los astronautas durante su estada en el espacio, y el Apollo-Saturn V Center, que muestra un espectacular cohete verdadero. Ahí mismo, los chicos juegan a sacarse fotos como si estuvieran flotando en el espacio, una ilusión que no parece nada imposible rodeados de naves espaciales, trajes de astronautas y hasta la comida disecada que se come en el espacio... poco atractiva, hay que confesar, aunque prometa ser igual que un helado o un buen plato de pastas.
Al terminar su vuelta, el ómnibus deposita a los visitantes en el punto de partida, en el complejo de la entrada: ahí hay tiempo para seguir visitando los juegos y exhibiciones hasta que la hora de cierre, las 6 de la tarde, impone terminar el recorrido. Pero no del todo: saliendo del Visitor Center se puede ir al Astronaut Hall of Fame, otro establecimiento separado dentro del conjunto del Kennedy Space Center, que cierra una hora más tarde. Trajes de astronautas, piezas de las auténticas naves y toda clase de curiosidades relacionadas con la carrera espacial ponen un cierre ideal a este viaje por el espacio, perfecta ilusión de haber conocido algo de lo que nos espera allá afuera, aunque haya sido con los pies bien en la tierra.
Para tener en cuenta
- A la hora de planificar una visita, conviene verificar en la Web del Kennedy Space Center ( www.ksc.nasa.gov ) que no haya lanzamientos de cohetes, ya que en esas ocasiones pueden haber cierres parciales o totales. También es posible reservar un lugar para asistir a los lanzamientos.
- El complejo abre todos los días, de 9 a 18, y una hora más tarde en el caso del Astronaut Hall of Fame.
- Los ómnibus para la visita por las distintas instalaciones parten cada 15 minutos, desde las 10 y hasta las 14.25. La vuelta completa dura un mínimo de dos horas.
- Las entradas cuestan 38 dólares, para los adultos y 28, para los niños de 3 a 11 años, más impuestos. Incluye el Astronaut Hall of Fame y los simuladores de vuelo.
- Para el NASA Up Close, 21 dólares, los grandes; 15, los chicos, aparte de la entrada, y Them and Now Tour con iguales precios, se requiere reserva previa, ya que los cupos se agotan rápidamente.
- Otra opción es almorzar con un astronauta, 23 dólares los adultos y 16 los chicos, que incluye la comida y un souvenir autografiado.
- El Kennedy Space Center está a 72 km de Orlando y 335 de Miami. Desde el aeropuerto internacional de Orlando, tomar la salida norte hacia 528 East y luego la salida 407, Titusville, Kennedy Space Center. Luego se siguen las indicaciones para acceder al complejo.





