Baden Baden, para entrar en calor
Célebre por sus termas de la época romana, esta ciudad se renueva constantemente y ofrece baños de burbujas, masajes subacuáticos y aplicación de fangos
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BADEN BADEN (Alemania).- Asentada en la planicie del Rin a los pies de las alturas de la Selva Negra, con un paisaje sobrecogedor que invita al relax y la meditación, gozando de un clima particularmente benigno, Baden Baden es una pequeña ciudad del Estado de Baden-Wurtemberg reconocida mundialmente por sus baños termales.
Baden Baden, con sus 50.000 habitantes, es una ciudad señorial que parece detenida en la fastuosidad del siglo XIX, un escenario casi arrancado de las páginas de Marcel Proust.
Pasear despreocupadamente por la Lichtentaler Allée, un parque contiguo al río Oos con sus impactantes castillos y amplias perspectivas arboladas, nos remonta al siglo pasado, cuando este parque era el sitio obligado para la nobleza y hombres de la cultura que visitaban la ciudad.
Entre muchos, se destancan la reina Victoria, Frederich Nietzsche o Brahms, que residió entre 1862-1865 en una casa de la Maximilianstrasse, conservada como museo.
Una costumbre romana
La historia de las termas de Baden Baden comienza en tiempos lejanos. Alrededor del año 70 a.C., cuando los romanos establecieron una colonia que, paradójicamente, denominaron Aquae. Al comprender los beneficios de las aguas termales, instalaron baños cuyas ruinas se encuentran en la Marktplatz, donde iban a restablecerse las tropas romanas que luchaban en el norte de Europa al mando del emperador Caracalla.
Stress, dificultades motoras, reumatismo, problemas cardíacos o circulatorios, disfunciones del metabolismo y obesidad son algunos de los trastornos que pueden ser tratados con las aguas termales.
Pero su principal función terapéutica es la posibilidad de ofrecer reposo y relax tanto al cuerpo como al espíritu. Los baños purifican el cuerpo, al activar la circulación y mejorar las resistencias del organismo y, también, otorgan una sensación hedonista de bienestar que reconforta el equilibrio psíquico.
De la época de esplendor
Los dos establecimientos termales más importantes de la ciudad son el Friedrichsbad y el spa de Caracalla. El primero, tambien conocido como baño romano-irlandés, se encuentra adyacente a las antiguas termas romanas en un imponente palacio de estilo neorrenancentista que data de 1877, época de esplendor, cuando Baden Baden era denominada la capital estival de Europa.
En la entrada del establecimiento, después de haber recibido toallas y bata, se puede emprender un circuito (hombres y mujeres por separado) para visitar las diferentes alternativas que brinda el lugar. Se empieza por baños de aire caliente se sigue por los de vapor con aguas termales, saunas, salas de agua fría y piscinas de agua termal con una temperatura que varía entre 38 y 42 grados.
El jacuzzi también está en el programa, que finaliza en una sala de masajes donde se usan cepillos de cerda dura que dejan con una sensación de cansacio reparador. El circuito dura entre 2 y 3 horas.
El complejo se completa con cinco solárium, que permiten broncearse lentamente guardando una piel sana e hidratada, y un espacio donde los padres pueden dejar a los niños jugando bajo el cuidado de personal competente.
El spa de Caracalla es un complejo acuático-lúdico en un edificio de casi 1000 metros cuadrados, con las técnicas más avanzadas en balneoterapia.
Comprende dos grandes piscinas interiores y una exterior que puede ser utilizada tanto en verano como en invierno. No deja de ser una experiencia novedosa bañarse en las cálidas aguas de la piscina, mientras la gente circula por la calle, enfundada en abrigos de piel. Grutas de agua fría y caliente, baños de burbujas, masajes subacuáticos con agua termal, aplicación de fangos, terapias grupales completan la oferta de Caracalla. Ambos establecimientos permanecen abiertos todos los días, de 9 a 22, salvo los domingos, que abren sólo por la tarde.
Los buenos tragos del Rin
Con el cuerpo y el espíritu restaurado, podemos completar el tratamiento con las bellezas de la región: la ruta de las crestas de la Selva Negra, camino panorámico que une Baden Baden a Friedenstadt a través de verdes valles; caminos de cornisa; saltos de agua, y la ruta de los vinos badenses que nos lleva a la región de Rebland.
Allí se producen afamados vinos blancos del Rin, que pueden ser degustados en cálidas cavas acompañados de los imperdibles embutidos locales. También está la emblemática colina Merkure, con piedras votivas que los romanos dedicaron al dios Mercurio; desde la cima -se puede acceder con un funicular- la vista de la ciudad es muy bella.
Baden Baden es una ciudad de fácil acceso, con varios aeropuertos en un radio de 200 kilómetros (Francfort, Stuttgart, Estrasburgo) y un excelente sistema ferroviario que la une con las más importantes ciudades alemanas.





