
Brasil, el continente del Carnaval
En ningún otro lugar se celebra como en el inmenso territorio brasileño. Desde Manaos hasta Florianópolis, pasando por el clásico de Río de Janeiro, un recorrido con mucho ritmo y color
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Brasil, esa nación con tamaño de continente, se caracteriza por ser socioculturalmente caníbal. Todo lo que llega de afuera, sea música, comida, idioma, religiones, tradiciones, Brasil lo devora, lo asimila y lo transforma en algo nuevo, algo propio. Exactamente eso es lo que hizo con el carnaval, una fiesta que llegó con los portugueses en la época de la colonia y hoy es su estandarte mundial. Aunque cada rincón del país lo celebra con su propio estilo y ritmo, el fervor durante esos días es unánime y no hay nada más importante que el carnaval.
Recife
La capital pernambucana, en el noreste del país, ofrece una variedad de estilos musicales como maracatu, frevo, coco, samba, ritmos africanos y MPB. La mayor parte de la fiesta transcurre en el Marco Zero, la Praça Rio Branco que está al lado del puerto, en el centro histórico. Allí se presentarán artistas como Lenine, Elba Ramalho, O Rappa, Nação Zumbi, Otto y Jota Quest, gratis. Además, este fin de semana está previsto que desfile el bloco callejero más grande del mundo, Galo da Madrugada, que cada año disputa su lugar en el libro Guiness de los récords con el también multitudinario Cordão de Bola Preta, de Río de Janeiro. El bloco, que sale del Forte das Cinco Portas, reúne más de un millón de personas y este año homenajeará al que fue líder de la banda Nação Zumbi y creador del Movimiento Manguebeat, Chico Science.
Olinda
Aunque la pequeña Olinda está al lado de Recife, su carnaval es completamente diferente. En las subidas y bajadas del casco histórico suenan de día y de noche frevo, maracatu, coco, samba y afoxés. La ciudad, que ya es multicolor, queda adornada con banderines y los clásicos paraguas del frevo, un estilo musical que surgió en Pernambuco a fines del siglo XIX y tiene un ritmo extremadamente acelerado. Todo el mundo anda con disfraz y los momentos más esperados son el desfile de muñecos gigantes, que representan a personalidades famosas, y los Tambores Silenciosos, un cortejo de maracatus de Olinda con una batucada impresionante.
Manaos
Pocos saben que la capital amazónica tiene el sambódromo más grande de Brasil. Con una capacidad para cien mil personas –en el de Río caben 75.500– el Centro de Convenciones de Manaos, nombre oficial de la pasarela, reúne 20 escolas de samba durante tres días. El carnaval en la ciudad dura un mes y mezcla las marchinhas del samba y los blocos callejeros con los ritmos del Boi-Bumbá, una tradición indígena de la región tan fuerte que hace más de diez años dio lugar al Carnaboi, fiesta que fusiona los dos eventos y atrae millares de fans.
Fortaleza
En la capital cearense el carnaval también dura un mes y se festeja prácticamente todos los días desde el 8 de enero con desfiles callejeros dominados por el maracatu, DJs, escolas de samba y atracciones locales que van desde el cantor brega Falcão hasta Cidadão Instigado. Hay seis lugares donde suceden las concentraciones: Praia de Iracema, Avenida Domingos Olímpio, Bar da Mocinha, Praça do Ferreira, Mercado dos Pinhões y el Mercado da Aerolândia. Todo gratis.
Diamantina
El interior de Minas Gerais festeja el carnaval intensamente. Durante cinco días las calles angostas rodeadas de caserones antiguos de Diamantina son tomadas por los foliões, como se llama a los que participan de la fiesta, las 24 horas a puro samba. Los blocos son diurnos y las batucadas, nocturnas. Bartucada y Bat Caverna reúnen unas 15 mil personas en la Praça do Mercado Velho. Quien quiera descansar, tendrá que elegir otra fecha u otra ciudad. Como dice la letra de Dona Ivone Lara o samba não pode parar.
Ouro Preto
En la ciudad histórica más famosa de Minas al carnaval lo comandan los estudiantes, más específicamente las Repúblicas Estudiantiles, que preparan paquetes cerrados para los visitantes que incluyen desde las bebidas y las fiestas hasta el alojamiento –precario- y el desayuno. El sistema atrae millares de fans de todo el país. También hay escolas de samba que concursan en la Plaza Tiradentes, siempre acompañadas de sus potentes baterías, y blocos callejeros organizados por los vecinos que recorren las laderas disfrazados. Los más conocidos son el Bloco do Mato, donde los lugareños desfilan cargando ramas y hojas, y el Bloco da Barra, en el que los hombres se visten de mujer y las mujeres de hombre.
Rio de Janeiro
La Ciudad Maravillosa hierve durante la fiesta del Rey Momo. Más de 400 blocos toman las calles de cada barrio antes, durante y después del carnaval. Algunos avanzan y otros son parados y comienzan con una puntualidad inusual. La clave está en elegir el bloco adecuado según las preferencias de tamaño y estilo musical. La mayoría son diurnos. El más numeroso es Cordão de Bola Preta y uno de los más novedosos es Agytoê, en que la consigna es ir de dorado y se reúne el 9 de febrero a las 18 en la Rua do Teatro, centro de Río. Dentro del Sambódromo, como todos los años, impera la majestuosidad,y el brillo de las escolas de samba que tornaron al carnaval de Río en un ícono mundial.
São Luiz do Paraitinga
Con poco más de diez mil habitantes, esta ciudad colonial del interior de São Paulo, en el Vale do Paraíba, es cada vez más conocida por su carnaval de marchinhas. Según el primero y segundo mandamiento del Folião de la Ciudad, cualquier otro estilo musical es totalmente prohibido. Nada de axé, funk ni pagode, aquí los blocos desfilan al ritmo de las más tradicionales marchas de carnaval.
Salvador
Atrás do trío elétrico, só não vai quem já morreu canta Caetano Veloso en uno de los temas de Muitos Carnavais. Fue en la capital bahiana donde surgió la moda de ir saltando atrás de un camión con una banda. Originalmente el carnaval de rua de Salvador se creó para que todo el mundo se divirta sin importar la clase social, pero la utopía duró poco. La invención del abadá, una camiseta que da derecho a saltar al ritmo de Ivete Sangalo, Claudia Leite, Chiclete com Banana u Olodum, dentro de un área VIP limitada por cuerdas, hizo que quien no puede pagarlo –cuesta entre R$100 y R$900- quede pipocando, saltando como pochoclo, del lado de afuera. Dos millones de personas participan de los festejos y los tres principales circuitos de la ciudad son Dodô (Barra-Ondina), Osmar (Barra Avenida-Campo Grande) y Batatinha (Centro Histórico).
Florianópolis
Floripa también se agita con la llegada del Carnaval. En la capital catarinense hay desfiles de escolas de samba, fiestas con DJs en las discos y blocos carnavalescos que van de un barrio a otro, como el Bloco dos Sujos –rebautizado como Sou + Eu- que fue creado en 1977 y en el que los hombres desfilan vestidos de mujer. Para quien busca más confort, el camarote Skol tiene su espacio en el centro de la ciudad, en la parte continental, con vista privilegiada a los desfiles y recitales como el de Anitta. El abadá cuesta a partir de R$140.
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