Comer afuera sin perder la clase
En París y otras ciudades europeas se impone una nueva generación de escuelas de cocina, con lecciones pop que terminan en degustación. Por Daniel Flores
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PARIS.– Antes, que un comensal terminara pelando papas en un restaurante sólo podía deberse a la falta de dinero para pagar la cuenta. Ahora, por el contrario, está de moda salir a comer y, de paso, picar unas cebollas y hasta poner la mesa.
En Europa, particularmente en Francia, una nueva generación de escuelas está instalando una forma distinta tanto de comer afuera como de aprender a cocinar, con posmodernas clases exprés en las que los alumnos ocasionales finalmente se sientan a disfrutar (o padecer) lo que acaban de preparar.
L’atelier des Chefs es uno de los nombres emblemáticos de esta tendencia. La primera sede de esta particular escuela de cocina fue fundada cuatro años atrás por dos socios franceses y hoy cuenta con una docena de locales, incluyendo uno en Londres, otro en Bruselas y proyectos para abrir otros en lugares como Dubai.
La de los dueños de L’atelier es una de las más recientes historias de éxito en el rubro gastronómico. Y la fórmula es tan simple como efectiva: locales compactos y modernos, básicamente con una cocina-aula y un salón comedor, todo más parecido a un restaurante sin personal de cocina que a una escuela.
La relación con el cliente también se acerca más a la de un restaurante: los alumnos generalmente toman clases individuales, sencillas y breves, y luego comen ahí mismo o se llevan a casa o a la oficina en un paquete lo que acaban de preparar. En muchos casos esto lo hacen, por ejemplo, durante la hora del almuerzo del trabajo. Y a otra cosa.
Hágalo usted mismo
Pero Jeffy Lynn, que trabaja desde hace dos meses en L’atelier de Saint Lazare, París, se toma muy en serio lo suyo. E insiste: "Cuanto más corten, más van a comer", dice mientras controla las tareas, mesa por mesa, en una cocina limpia como un quirófano. En cada estación hay cuatro alumnos: unos pican cebollas, otros rebanan zanahorias. Lynn interrumpe cuando ve que es necesario y da una pequeña demostración, aunque será prudente no intentar imitarla en velocidad con el cuchillo. Después trabaja el salmón noruego unos minutos sobre la hornalla y lo termina de cocinar en el horno a 180°C, siempre sazonando el proceso con consejos, trucos y recomendaciones de ingredientes. Mientras, los comensales juegan a decorar los platos con salsa de soja y hojas verdes.
La clase no dura más de media hora. Incluyendo el posterior almuerzo del mismo salmón, con una copa de vino y postre, cuesta 17 euros, casi lo mismo que se pagaría por la misma comida, pero sin clase. En un restaurante normal, probablemente el plato estaría mejor resuelto, aunque la verdad es que no siempre. Y el precio es casi competitivo hasta para el bolsillo argentino.
Lynn explica después de su curso exprés: "De acá no te llevarás un diploma, pero vas a aprender algo rápido y simple que podés hacer esta noche en tu casa".
Con el mismo concepto de L’atelier (y hasta un nombre similar), L’Office abrió hace poco menos de un año en Toulouse. "A las clases vienen muchos turistas que quieren aprender algo de cocina francesa, pero también vecinos solitarios del barrio que quieren conocer gente", cuenta Florencia Larraude, una argentina que vive hace años en esta ciudad del sudoeste francés y trabaja en L’Office.
L’Office suma, además, minicursos elementales de degustación de vinos. Y otras escuelas pop en la misma línea ofrecen más variantes originales, como Cooking With Class, en París, que comienza su lección del día en un mercado, donde los alumnos compran los ingredientes para el almuerzo.
Datos útiles
L’atelier des Chefs
- Doce sucursales en París, Bruselas, Londres y otras ciudades. www.atelierdeschefs.com
L’Office
- 5 Rue Idrac, Toulouse www.loffice-cours-cuisine.com
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